viernes, 31 de julio de 2009

Las diferencias entre Liderar y estar al mando

Son muchos los años los que llevo trabajando por cuenta ajena (legalmente desde los 16, pero antes ya me iba en verano con mi padre a repartir pan desde los 12), y en todo ese tiempo, he tenido infinidad de jefes (superiores, encargados, managers, etc...). Algunos han sido más majos, otros excesivamente fríos y profesionales, otros unos auténticos cabronazos; pero a pesar de ser tan variopintos, he querido más bien clasificarlos en dos tipos: Los Líderes, y los que simplemente están al mando.
En estos tiempos tan difíciles; lo que necesitamos son auténticos líderes; y ¿cómo distinguir a un auténtico y genuino Líder, de alguien que está al mando? Permitidme el mostraros las características de un Líder.
Un Líder es una persona al que la gente (sus subalternos) siguen con entusiasmo; es una persona respetuosa (¡ojo! No confundir respeto con afecto o colegueo, que es un error muy común de aquellos que están al mando y se las quieren dar de "guays") con su gente, que sabe tratarlos y hacer que cumplan sus instrucciones sin que estos se sientan muy obligados a ello; es como dar una orden, pero sin darla. Un Líder sabe empatizar con su gente, da ejemplo en todo momento de comportamiento, y de trabajo; ayudando y colaborando con su equipo, y dando ejemplos prácticos de cómo llevar a cabo la labor a realizar. Un Líder no pierde ni el contacto, ni la comunicación con los miembros de su equipo; no es una persona lejana ni distante; sabe cuando reprender a un trabajador por causas razonables y objetivas sin necesidad de faltarle al respeto, gritarle ni menospreciarle; logrando así, que el trabajador se dé cuenta del error, y mostrando una mayor predisposición a no errar de nuevo. Un Líder a su vez, sabe premiar también a su gente cuando esta ha cumplido sobradamente con su labor, e incluso ha superado las expectativas depositadas en ella; si no puede ser de forma material, al menos sí que tendrá palabras de aliento y agradecimiento hacia la persona reconociendo así, la valía de su trabajo.
Estas son (a grandes rasgos) las cualidades de un Líder. Una persona que simplemente está al mando, es alguien que se ha encontrado con el puesto, y no tiene la más remota idea de lo que hay que hacer; dando palos de ciego, y (en algunos casos) llegando a volcar su frustración, fruto de su ineptitud, sobre sus propios empleados (que son los que realmente se esfuerzan en que el trabajo siga adelante, y al fin y al cabo, sólo siguen órdenes de esta persona)
¿Y tú? ¿Tu jefe es un Líder, o una persona patética más de esas que simplemente está al mando?

miércoles, 22 de julio de 2009

Capitulo III El hielo y el calor

El calor se va filtrando poco a poco por la habitación. No hay duda que este verano nos va a castigar de manera inmisericorde; poniendo a prueba nuestro aguante contra el desgaste psicológico que supone la bocanada de aire cálido a la que hemos de hacer frente.

Te observo con detenimiento... la respiración se ha vuelto trabajosa, y algunas perlas de sudor comienzan a poblar tu frente.

Me dirijo a la pequeña cocina, y disfruto del lento placer que me supone el poder aliviar mi reseca garganta con un poco de agua fresca.

Regreso a la cama con las manos a la espalda y una sonrisa pícara en los labios. Continúo aproximándome hasta sentarme a tu lado, y, con suavidad, deposito un beso en tus labios; mientras furtivamente, llevo mis manos de mii espalda a la tuya. Con un sobresalto te separas de mí, a la par que veo una expresión de sorpresa dibujarse en tu rostro. Lentamente voy describiendo pequeños círculos por el mapa de tu piel con el par de hielos que tenía en mis manos.

El hielo se desliza con suavidad por tu espalda antes tensa, con la misma facilidad que lo hace la mantequilla que se derrite sobre la caliente base de teflón de la sartén. Decido recorrer de forma ascendente tu espalda con mis manos a la vez que continúo besándote, y las llevo a tus mejillas, antes ardorosas, al punto templadas.

Tu organismo agradece el refrescante cambio de temperatura, y lo noto en el decreciente ritmo de tus pulsaciones. Comienzo a descender por tu cuello, aunque no me entretengo demasiado para no estropearte la garganta, y así llegar antes a tus clavículas. Mis manos siguen recorriendo la línea vertical de tus brazos hasta que nuestras manos se unen y los dedos se entrelazan en un cálido abrazo que aprisiona el hielo y su gélido contacto.

El frío retoma su recorrido por la cara interna de los brazos hasta volver a la base de tu cuello, atacando sin piedad su vulnerable piel y descendiendo al pecho, recorriendo sin prisa pero sin pausa, el valle que conforman tus senos, creando un pequeño riachuelo a partir del helado y líquido rastro que van dejando los hielos al deshacerse. Estos comienzan a tomar sendas distintas y bordear aquellos dos montes por la zona inferior; continúan y continúan arrimándose tímidamente a las axilas, para después escalar esas cúspides que se elevan y descienden al compás de tu respiración, la cual se torna más y más profunda.

La helada tortura alcanza la cima de tus pechos; la extrema dureza de su corona es atacada sin ningún tipo de misericordia por los gélidos prisioneros de mis dedos mientras tus besos se vuelven más intensos y agitados, como queriendo pagar con ellos la liberación de semejante tormento; a la vez que los actuales objetivos de los hielos comienzan a agitarse y endurecerse, como dos volcanes a punto de entrar en erupción. Comienzo el descenso por tu tórax llegando a las caderas, moldeándolas con mi frío tacto, volviendo a subir a tu diafragma, para volver a tomar el camino de bajada. Mientras mi mano izquierda se entretiene en dar vueltas alrededor de tu ombligo, la derecha se eleva para dejar caer un par de gotas de deshielo sobre la cavidad de tu abdomen.

Después, ambas manos comienzan a recorrer paralelas tus muslos, tus rodillas, tus tobillos... para después entretenerse en el empeine de los pies y perderse entre los dedos, derramando los hielos parte de su esencia y su ser; como un guerrero moribundo, herido de amor y sangrando sobre el mapa de tu cuerpo. La respiración se hace más profunda; los músculos, antes tensos por el shock térmico, comienzan a relajarse... con la excepción de tus pechos enhiestos, producto a medias entre el frío y la excitación. Se yerguen orgullosos, endurecidos, desafiantes... retándome a escalarlos, poseerlos, someterlos; provocándome a atacarlos con mis labios como arma y, a la vez, suplicando protección contra la gélida amenaza que hace unos instantes los torturaban.

Pero los fríos agresores aún no han acabado la invasión y conquista del territorio de tu anatomía. El camino ascendente por esas dos columnas que sostienen el templo de tu cuerpo, da lugar por sus flancos internos; la trayectoria que llevan es obvia, el objetivo: aquella pequeña gruta oculta en el bosque de tu intimidad y del que todos hemos salido, pero jamás vuelto a entrar más que por unos instantes y sólo con una pequeña parte de nuestro ser...

Los pequeños, fríos y húmedos fragmentos que antes eran dos cubitos de hielo, comienzan a recorrer el prohibido terreno de tus ingles, impregnándose de tu calor, llenándote de lenta y placentera agonía. Posteriormente, se pierden en el bosque de tu pubis, enmarañándose, y a veces quedando atrapados entre el vello que lo puebla.

Mas al final, los agotados viajeros encuentran la entrada de tu intimidad, como si de una gruta del tesoro se tratase; entreteniéndose en todos y cada uno de los detalles de su entrada; hablando de tú a tú con el guardián de la entrada, rodeándole y abrazándole, para después en su extrema intrepidez, acceder a la meta largamente esperada, introduciéndose en ti. Tu cara se contrae a la par que tu boca dibuja la inconfundible expresión de proferir un grito; mas ningún sonido sale de tu garganta... es un alarido mudo de dolor, dolor frío.

Me sitúo encima de ti queriendo apagar las llamas heladas de tu cuerpo con el amante calor del mío, y, como el héroe de cualquier historia, llego raudo al rescate sabiendo lo que hay que hacer.

Entro en ti y observo en seguida el contraste de temperaturas en tu interior. Poco a poco, voy cubriendo de besos el reguero dejado por los hielos mientras tu respiración continúa agitándose. El movimiento pendular de mi cuerpo sobre el tuyo se va tornando cada vez más intenso, mientras siento cómo tu s uñas recorren la piel de mi espalda, tus piernas rodean mi pelvis, aprisionándome, como queriendo evitar a toda costa mi marcha; y tus quejas entrecortadas invaden mis oídos hasta que no hay otro sonido en mi mente.

Mis manos se deslizan por todo el mapa de tu piel, explorando con seguridad tu cuerpo: desde la cordillera de tu pecho, pasando por la llanura de tu espalda, las sinuosas curvas de tus caderas... hasta llegar al bosque pubiano y volver a recorrer el camino a la inversa.

Justo en ese momento, cuando los gélidos torturadores terminan por deshacerse, estallo en un torrente placentero, casi místico, derramando mi alma, mi ser, en tu interior; arrasando y consumiendo por completo cualquier rastro de frío que quedase dentro de tu cuerpo. Entonces, agotado y sudoroso, me dejo caer a tu lado; sintiendo como si un círculo extraño y misterioso se hubiese completado, sabiendo que tú eres parte de mí, como yo lo soy de ti...

Capitulo II El día siguiente

Te arropo despacio. La verdad es que ha sido un día largo y lleno de actividad; pero yo aún no puedo dormir. Esta mañana hemos compartido besos, caricias y abrazos con la misma intensidad y el mismo amor que aquella primera vez... Todas las veces son como la primera, y a la vez, distintas. El poder despertar a tu lado, el abrir los ojos y ser tu rostro el primero que vea, me llena de felicidad y me hace sentir pleno de sensaciones hasta hace poco desconocidas para mí.

Tras el desayuno hemos ido a un picadero cercano para poder dar un paseo a caballo. Nunca antes habías montado a este noble animal, y era una de las experiencias que me apetecía compartir contigo. La excursión fue de las más maravillosas que jamás había tenido hasta ahora, aunque en ocasiones se nos antojase prescindible la presencia de nuestro monitor y guía. A lomos de los corceles hemos visto parajes naturales llenos de paz y armonía, arropados por una temperatura agradable e iluminados por el astro rey; deleitados por cantos de gorriones, jilgueros y ruiseñores... y sintiendo débil por la distancia, pero nítida por el hecho de conocerla, la brisa marina acariciándonos la piel de los rostros y de nuestras manos; suaves y porcelanosas las tuyas, fuertes y firmes las mías.

Luego hemos comido en la playa; algo tan sencillo como una tortilla de patatas. La comida ha sido de lo más amena y humorística a causa de mi habilidad para elaborarla: a veces cruda, otras quemada, otras sin cuajar.... "Tengo toda una vida por delante para practicar" te dije. "Sí, la mía para experimentar" respondiste, y al instante te echaste a reír.

La tarde ha sido poco más, pues no hemos salido de la habitación, ni tan siquiera hemos salido de la cama... Exhaustos y sudorosos, hemos encargado la cena al servicio de habitaciones, y posteriormente nos hemos duchado. Es maravillosa la visión de tu cuerpo arropado por las brumas y vapores que despide el agua caliente, así como maravilloso es ver como el líquido elemento va formando cascadas, ríos y meandros a través de tu anatomía... ¿Te he dicho alguna vez lo hipnótico que resulta el seguir su recorrido desde lo alto de tus cabellos hasta la piel de tu tobillo?

Tras la cena, te has dejado caer rendida en la cama, y yo me he recostado a tu lado hasta que tus ojos se han cerrado para no abrirse hasta dentro de unas horas.

Salgo al balcón y enciendo un solitario cigarrillo. Sé lo que odias esta costumbre mía; pero a veces, necesito impregnarme de su lento veneno para pensar con claridad y poder inspirarme. He decidido hacer una especie de diario o memorias de todo lo que pasa por mi mente, y es ahora, en la tranquilidad de la noche, al aire libre con las estrellas como testigos, y la luna como cómplice; como encuentro mayor inspiración (sin olvidar que en periodos cada vez más espaciados he de recurrir a la nicotina y el alquitrán).

Me paro a pensar en todo lo que hemos pasado hasta llegar aquí. En lo que era tu vida, y en lo que era yo... ¿Y cómo hemos llegado hasta aquí? Tal vez no vendría mal hacer un poco de memoria histórica.

Hasta ahora, yo siempre he contado historias cuando escribía; casi siempre tenían algo de mí, de mi esencia, como si fueran autobiografías... desde hace poco más de cuarenta y ocho horas, hemos hecho oficial el escribir juntos nuestra historia... aún así, espero que no te importe que escriba yo el prólogo...

El prólogo... me apoyo en la barandilla y observo el océano. Parece que la mar está en calma y serena. Esa mas oscura y solitaria en esta horas, apacible en la mañana, bello azul a todas horas y pasional y embravecida a veces; como tú, como yo.

Esa mar a la que Rafael Alberti le dedicó tantos y tan sentidos poemas, esa mar que Alberti tanto amaba a pesar de ser un marinero en tierra. Casi se podría decir que la mar, Alberti y un poema que les dediqué, bien podría ser el prólogo de nuestra historia.

Sigo mirando hacia el horizonte, con la mirada perdida... el cigarro se consumió entre mis dedos hará cosa de media hora, pero como he perdido la noción del tiempo tampoco estoy muy seguro de ello. Apoyado en el balcón, respirando rítmicamente, mirando sin ver, viendo sin mirar; mi boca recita sola:

Dame tu pañuelo hermana

Que vengo muy mal herido.

Díme qué pañuelo quieres

Si el rosa o el color olivo.

Quiero un pañuelo bordado

Que tenga en sus cuatro picos

Tu corazón dibujado...

Siento tus brazos rodeando mi abdomen, tu cuerpo rozando mi espalda como en una caricia, y el contacto de tus labios en mi piel.

Mensaje captado: vuelvo contigo a la cama...

Capitulo I El amanecer

Entro lentamente en la habitación. La luz es muy tenue, pues falta poco para que halla amanecido del todo; y tú yaces sobre el lecho con la cara apoyada sobre la almohada, a la vez que tu pelo cae como en una caricia sobre tus hombros y tu rostro. La sábana te cubre hasta medio torso, ofreciéndome la visión de tus hombros desnudos y parte de tu espalda. La suavidad de tu piel me llama a acariciarla, besarla; a sentir su tacto como de seda rozar la yema de mis dedos. Tu boca dibuja una débil sonrisa, casi imperceptible. Nunca te lo he dicho, pero es en estos momentos cuando me siento más enamorado de ti.

Me acerco lentamente, con timidez al lecho; con miedo a perturbar tu dulce sueño. Uno de los rayos del sol se cuela furtivamente entre los visillos pata acariciar tu sonriente rostro. Esa sonrisa cándida, inocente, llena de frescura y felicidad, me llama poderosamente. Es una fuerza de la naturaleza magnética y electrizante y... ¿Quién soy yo para resistir a la naturaleza? ¿Qué soy, aparte de un pobre e indefenso ser humano? La respuesta viene a mi mente casi de inmediato: Soy aquél que hace unos instantes compartía contigo el feliz reposo que ahora disfrutas en solitario. Yo soy aquel que te acompaña en las noches en las que el sueño se desvanece, y también el que comparte caricias y besos contigo; como en un combate íntimo de dos, donde sólo nuestros labios y nuestras manos son armas válidas y legítimas.

Casi sin darme cuenta he llegado a tu lado; de cerca la expresión de tu rostro es más y más irresistible. Me siento a tu lado, intentando no despertarte con el movimiento; pretendiendo tener el peso de una pluma, siendo consciente de lo imposible que es esa transmutación, y maldiciendo en todo momento mi impulsividad, si esta te arranca del sueño.

Intento contener la respiración; se me antoja ensordecedora en este momento. El corazón me late de forma atronadora en el pecho, ensordeciéndome totalmente, y pugnando por salírseme del sitio.

Extiendo mi mano, y con el dorso de mis dedos, aparto con una caricia el cabello que surcaba tu cara, esa cara que es el espejo de mi felicidad. En ese momento, tu sonrisa se amplía y crece, y la habitación empieza a iluminarse. La expresión de tus labios brilla con luz propia, al instante que un aroma primaveral de jazmines, rosas y pensamientos ataca mi olfato.

Cada vez me cuesta más contenerme y, como temiendo que te desvanezcas con mi contacto, me aproximo a ti con lentitud, con la respiración entrecortada a veces, contenida el resto del tiempo. Deposito un beso en tu mejilla, la cual cede bajo la presión de mis labios, para recuperar su forma natural cuando los separo de ti.

Tu cuerpo parece contraerse por un momento, como sacudido por una descarga eléctrica. Tu sonrisa se amplía un poco más, y en ese momento, giras lentamente el cuerpo a la vez que lo cubres con la sábana. Abres lentamente los ojos, para volverlos a cerrar heridos por el fulgor del astro rey, cuyo brillo no puede rivalizar con la luz que desprende tu mirada.

Más despacio aún, vuelves a mirarme, en un claro desafío a aquel que ilumina los días, como si no te importase el hecho de que sus rayos nos hieren sin piedad; retándole a que te prive del regalo de la vista, con tal de verme una mañana más.

"¡Buenos días!" dices susurrando, y siento cómo tu voz acaricia mis oídos, para después bajarme cálida por la espalda y recorrerme todo el cuerpo. Me impregno de la sensación que deja en mí tu voz, y me dejo inundar por ella.

Vuelvo a inclinarme para besarte, con la seguridad que me da el saber que ahora son tus labios los que esperan los míos. Nuestras bocas se aproximan temblorosas a recibir el primer contacto del día, con el mismo temblor de aquella primera vez en que nuestros labios se fundieron.

Al tiempo que el beso tiene lugar, una pequeña chispa prende en mi interior; chispa que encuentra combustible en mi corazón, para de inmediato, convertirse en una llama avivada y alimentada por mi amor.. Tiemblo por un instante, por que sé que esa pequeña llama pasa a ser en estos momentos una fogata, para terminar volviéndose un incendio que arrasa, quema y abrasa todo nuestro ser, nuestra existencia, y me paro a pensar que tal vez esa es la esencia misma de nuestro amor.

Ese fuego me consume más y más por dentro, inundándome y llevándome al cielo donde cada día me siento desde que comparto contigo mi existencia. Tras ese primer beso llega otro, y otro, y otro más...

martes, 21 de julio de 2009

Déjame odiarte

Déjame odiarte, con tanta intesidad
que no pueda siquiera acordarme
de que tu pudiste darme
durante esos días felicidad.
Déjame odiarte, un solo momento
por que sé que debiera hacerlo,
por que debieras verlo
aunque yo sepa que miento.
Déjame odiarte, aunque no quiera
aunque tú pienses así
que te mereces de mí
como si fueses cualquiera.
Déjame odiarte, con total locura
con mucha pasión
entera emoción
y a ver cuanto me dura
Déjame odiarte, aunque sea mentira
ni mis dientes apretados
ni mis ojos entrecerrados
ni mi alma una ardiente pira
Déjame odiarte de puertas para fuera
que todos sepan mi rechazo
ni te vean de mi brazo
aunque en el fondo aún te quiera.

jueves, 16 de julio de 2009

¿Don o Maldición?

Hay una parte de mi atribulada mente de la que me gustaría hablaros.
Durante toda mi vida, he sido una persona muy observadora; me he fijado siempre en las pautas de comportamiento de la gente, en sus reacciones, su lenguaje corporal, estadísticas del tipo de persona y su reacción... Aparte de eso, siempre he sido una persona a la que le apasiona leer (aunque últimamente no lo haga tanto), y he tenido ocasión de leer sobre comportamiento humano.
¿Consecuencia? He ido adquiriendo unos conocimientos. que unidos a mi intuición, me hacen preveer actuaciones de la gente, el cómo se van a tomar según qué cosas, e incluso deducir qué acciones van a tomar con respecto a lo que sé de ellas. Parece mentira, pero el ser humano suele ser de lo más predecible.
Esta cualidad, me ha abierto muchas puertas en el tema de las relacciones con otras personas, al saber (la mayoría de las veces) qué decirles y qué comportamientos son los más adecuados en cada momento.
Por desgracia, también me hace ver otro tipo de cosas que van a suceder nada agradables. ¿Por qué por desgracia? Pues por que a pesar de ver las cosas venir, sabiendo como va a actuar la gente por su forma de ser, por estadísticas y demás, la gente tiende a no hacerme caso en gran parte de las ocasiones. "Tienes que aprender a pensar mejor de la gente" Me dicen "¡No seas agorero, que haya metido la pata un par de veces, no quiere decir que la vaya a meter siempre!" y cosas por el estilo.
¿Sabeis lo que jode el ver que las cosas van a pasar, que está en tu mano evitar que sucedan avisando a la gente, y que esta no te haga caso? ¿Sabeis lo que llega a reconcomer esa sensación de que las cosas han transcurrido EXACTAMENTE tal como preveías, y tener la sensación de que lo podías haber evitado? Luego la gente viene lamentándose por que las cosas suceden (cuando tú ya las habías visto venir a kilómetros), esperando consuelo, y que no te acuerdes que les habías advertido. ¿Cual es la actitud? ¿Recurrir al "Te lo dije"? ¡Ojala y eso me hiciera sentir mejor! Pero por desgracia no es así. En ese momento, me pongo a analizar qué palabras de consuelo le vendrán mejor a la persona (si es que las hay; en otros casos, el silencio también es bastante terapeutico) basándome en su forma de ser y de recibir los mensajes que le quieres transmitir.
Todavía estoy decidiendo si se trata de un don o una maldición que Dios me ha dado. Juro que a veces me gustaría no saber las cosas que sé, para poder tener una vida con sorpresas, o sin esos batacazos vaticinados que sabes que aún previéndolos, no vas a poder evitar. Os puedo asegurar que en esos momentos, lo paso incluso peor que la persona a la que le va a suceder el tema, y daría lo que fuese por arrancarme los ojos y el cerebro para que no me vuelva a suceder.
¿Qué opinais vosotr@s? ¿Es un don, o una maldición?

sábado, 11 de julio de 2009

¡Recibí carta!

Estaba pensando que hace mucho que no recibo una carta carta manuscrita, y es una pena...

Echo mucho de menos esa sensación de nerviosismo al abrir el sobre; la curiosidad de saber las buenas nuevas de la persona que me escribe, el olor del papel doblado, notar la impresión de la tinta sobre el papel.
No sé vosotr@s, pero yo las cartas las tengo como algo íntimo, no sé, como que pones más el corazón en lo que haces. En esta era fría de los emilios e internete; recibir una carta escrita de puño y letra de una persona es algo poco usual, pero que se agradece en el alma. ¿Quién fue la última persona que me escribió?...¿Realmente importa quién haya sido? Lo que importa es que fue una persona que apenas tiene tiempo para pararse a escribir una carta a la vieja usanza, y que aun así lo hizo y contándome cómo le va; tomándose su tiempo y dedicando su única tarde libre a hacer únicamente eso.
Paraos a pensarlo por un momento... ¿Eso no os hace sentir especiales, queridos y apreciados por esa persona? Pensadlo por un momento y decidme cuando fue la última vez que escribisteis a alguien

jueves, 25 de junio de 2009

De piratas, bucaneros y otras faunas


pirata.

(Del lat. pirāta, y este del gr. πειρατής).

1. adj. pirático.

2. adj. clandestino.

3. com. Persona que, junto con otras de igual condición, se dedica al abordaje de barcos en el mar para robar.

4. com. Persona cruel y despiadada.

~ aéreo, a.

1. com. Persona que, bajo amenazas, obliga a la tripulación de un avión a modificar su rumbo.

V.

Esta es la definición que el diccionario de la Real academia de la Lengua Española, le da a la palabra pirata. Sin embargo, desde hace un tiempo, se está dando la definición a toda persona que se descarga contenidos de internet; preferiblemente audiovisuales.

No hace falta que os diga quienes son los "señores" de la SGAE, los cuales no pararon hasta que se impuso el canon digital; una especie de impuesto revolucionario por el cual los precios de los cd's y dvd's ya sean vírgenes u originales, los reproductores de mp3, mp4, ipods, teléfonos móviles, cámaras de fotos y de vídeo digitales, televisores, reproductores de dvd, ordenadores e impresoras, suban para poder resarcir a los autores por que ¡malvados de nosotros! vamos a usar todo eso para piratear su "trabajo" y no comprarlo original.

Vamos a ver ¿Qué hay de la presunción de inocencia en este país? ¿Todo el que adquiera alguno de los artículos antes mencionados va a piratear por fuerza? Al imponer dicho canon, han legitimado totalmente el que la gente se descargue contenidos de internet; al fín y al cabo, ya les han hecho pagar una multa por adelantado sin haber hecho nada ¿no?

La gracia, es que la SGAE se supone que defiende los derechos de los autores españoles, por lo tanto si yo descargo algo extranjero, queda totalmente fuera de su competencia que yo sepa. Pero su voracidad no acaba ahí. Aparte de dicho canon, que se supone que va a parar a los bolsillos de los autores para resarcirles de las pérdidas de esas copias oficiales de sus trabajos que no se venden (¡ojo, se supone, por que ahora vereis lo que han hecho con el dinero esos sinvergüenzas!), también les cobran a los bares y locales que reproduzcan la "música protegida". Es decir; lo que antes era un medio de difusión para que el artista y el trabajo del autor fuese conocido, es ahora un medio de racaudación similar a los impuestos revolucionarios o los pagos que exigen las mafias en las películas a los dueños de restaurantes.

¿Que donde va a parar el dinero? En teoría a los autores de las canciones y las películas; en teoría; es decir, que si pagas el canon por bajar música del extranjero, o la reproduces en tu bar o local, esta maravillosa ONG sin ánimo de lucro, generosa y con un corazón que no les cabe en el pecho, se ponen en contacto con los autores extranjeros de dichos trabajos para hacerles llegar solidariamente su parte de este fondo altruista. ¡MENTIRA! Hace un mes se dió a conocer la noticia de que estos señores han estado usando el dienro recaudado para especular y adquirir bienes inmobiliarios; entre ellos un palacete en Boadilla.

Además, con dicho canon, cada vez que se reproduce un cd, estos señores cobran. Oigan, que yo trabajo TODOS los días, y no cobro cada vez que un cliente pinta siguiendo mis consejos (Los que me conoceis, sabeis que mi trabajo consiste en vender pintura y consejos de utilización de los materiales).

Ayer, salía la noticia en EL PAIS de un miembro de los cineastas españoles diciendo que "lo de la piratería en España es de vergüenza mundial" y que estaba causando que el cine Español estuviera cayendo en picado, aparte de las ayudas y subvenciones del gobierno que eran muy escasas en comparación con otros países y en comparación con las subvenciones que reciben los de la energía eólica y solar.

Empecemos a responder, espero que me perdoneis que lo haga como si fuese una carta.

Muy señor mío.

Me sorprende desagradablemente, que se haya aventurado a comparar el cine (medio de ocio) con las energías solar y eólica (energías que se están investigando y desarrollando para tener un desarrollo ecológico y sostenible y sin las cuales, en un futuro tal vez usted no pueda trabajar y hacer sus películas). Me parece de un egoísmo desmesurado y vergonzoso por su parte. Se queja de que las subvenciones en Francia por ejemplo al cine son superiores que en España. Cierto es, pero es igualmente cierto que el nivel de vida es allí superior, que los salarios son más altos que aquí (ya me gustaría ver a un gabacho apañándose con 1000€ al mes), y que en muchas ocasiones, se hace mejor cine que aquí; y no precisamente por el dinero, si no por las historias que cuentan sus películas y por que allí no hacen películas con "hijos de..." "Concursantes de..." "Ex de..." si no con actores.

Acusa usted a la piratería de ser la principal causante de la crisis del cine Español (y de la crisis de la cultura en general), pero le voy a decir un par de cosas:

En un país donde los sueldos son los de los más bajos de la unión europea, pero que sin embargo, y en proporción, sale más caro adquirir películas, libros o discos que en el resto de países; ello unido a los sueldos que este año no han subido, los intereses crecientes en los préstamos bancarios, la subida de precio en los alimentos y combustibles, lo lógico es que la población se haya hartado. ¿Y se quejan ustedes por que en vez de comprarse un Audi tedrán que adquirir un volkswagen debido a que los españoles somos unos piratas sin escrúpulos ni corazón, con sangre negruzca y ácida que decidimos adquirir esos bienes de forma más barata? Señores, yo tengo una hipoteca que consume el 100% de mi salario; mientras que con el salario de mi mujer, tenemos que repostar nuestros dos coches que necesitamos para ir al trabajo (trabajo en el pueblo de al lado, pero si voy en transporte público tardo hora y media en llegar, el coche me deja en 10 minutos), tenemos que pagar los impuestos de circulación y de bienes inmuebles, tenemos que pagar las facturas, tenemos que comprarnos ropa por que la vieja o se ha estropeado o se nos ha quedado pequeña, y tenemos que comer además.

¿Y usted se queja por que las subvenciones son pocas? Señor mío, esas subvenciones salen de mi bolsillo en forma de impuestos (dinero público) para que usted puede rodar su mierda de película (a traves de una productora que es una entidad privada ¿a que sí?) en lugar de dirigir dicho dinero a mejorar la sanidad pública (que entre el gobierno "socialista" y la vampira de Esperanza Aguirre se están cargando) y la educación pública (cada vez con menos medios).

Y hablemos de cine. Las pocas veces que he tenido ganas de ir, de 9-10 salas que hay, sólo hay (y si llega) UNA película española. Las posibilidades que hay de que me meta a verla (teniendo en cuenta la escasa calidad de estas, con actores que lo son por que ellos lo dicen, otros que simplemente tienen un apellido conocido, y otros que no se sabe de donde demonios han salido; uniéndole unos guiones monotemáticos, cuadriculados y poco originales) son muy pequeñas. Pero no acabemos ahí. La entrada ya llega a los 9,00€ por cabeza para estar poco más de una hora encerrado en una sala donde a lo mejor NO hay aire acondicionado ahora en verano (Véase los cines del Parque Corredor en Torrejón de Ardoz), donde si quieres palomitas y refresco, tienes que comprarlos allí dentro y rara vez van a bajar de los 5,00€ por cabeza. Señor mío, así NO dan ganas de ir al cine.

Como decía, la calidad del cine español, suele dar bastante pena por norma general, y cuesta creer que hayamos mejorado la calidad desde las películas de Antonio Ozores, Andrés Pajares y Fernando Esteso; por lo que le puedo asegurar, que el cine que la gente más se descarga, es extranjero. A poca gente le he oido decir que se ha descargado la última película española que ha salido a cartelera.

La piratería, como ustedes la llaman, puede que haga daño, pero también ha ayudado a los usuarios a ser más selectivos a la hora de disfrutar de cine o música, y a la hora de adquirir dichos bienes. No puede ser que se oiga por la radio un single de presentación de un cantante, y luego cuando uno se compre el disco, este no valga en términos de calidad, ni el material en el que se ha realizado; y lo mismo ocurre con las películas. En muchas publicidades se dice "Si no queda satisfecho, le devolvemos el dinero" ¿Por qué no puedo hacer yo lo propio si me meto en una sala de cine a ver una película que resulta ser patética y malísima? ¿por qué no se me devuelve el dinero de la entrada?. La susodicha "piratería" nos hace ser más selectivos, impidiendo que malgastemos el dinero en obras que no merecen la pena (vease el disco de Jesulín de Ubrique por poner un ejemplo), lo cual en estos tiempos tan difíciles, nos viene muy bien al ciudadano de a pie que no se puede permitir los lujos que muchos de ustedes tienen. Esto, es un mensaje para que ustedes NO se duerman en los laureles y se esfuercen en ofrecernos un producto de calidad que realmente valga el dinero que nos piden por él. Yo NUNCA me voy a negar a pagar por algo que merece la pena; y desde luego, si lo vale, compraré la edición original.

Atentamente


José Luis

lunes, 22 de junio de 2009

Expresiones que dan mal rollo (intento de monólogo humorístico)

¿Nunca os ha pasado que han llegado a vuestros oídos expresiones que dan mal rollo, o que os hacen pensar que la persona que las ha pronunciado le faltan un par de herbores (por no decir un par de buenas ostias bien dadas)?
Empecemos por la típica que se usaba antes para ligar: "¿Estudias o trabajas?" Sí, a día de hoy, si sueltas esa frase, es que te ha enseñado a ligar tu padre seguramente. ¡Maaaaaaaal! A día de hoy eso no son preguntas para hacerle a un potencial ligue. Probablemente se gire mirándote con cara de asco, como si tu aliento oliese a mierda; y eso si te hace caso. Noooo, la pregunta sería "¿Facebook o tuenti?" Con esa pregunta, al menos, aunque pasen de tí y tengas que dedicarte al arte de perfeccionar tu virtuosismo con la zambomba, al menos te responderán (otra cosa es que consigas que te agreguen).
Pero esta es de las más leves; ¿A quién no le ha dicho alguna vez su pareja aquello de: "cariño, tenemos que hablar"? Esta frase, suele ser el prefacio de mal rollo; es decir, se empieza con esa introducción, y se acaba con una ruptura. Además, es una frase de esas de las que ya te hueles el chaparrón de frases que van a seguir, y que calman tanto como Heidi llevándose a Clara con su silla de ruedas por los acantilados después de enterarse que Pedro le ha puesto los cuernos con la rica paralítica. ¿Y cuales son esas frases? "No sé cómo decírtelo" En realidad quiere decir "que me he cansado de tí, y quiero pasar por este trago lo más rápido posible; ¿Qué tal si me echas una mano teniendo un infarto y así me lo ahorro?" o del estilo "El problema no eres tú" "Amigo, el problema sí, eres tú; que estoy harta de que te agarres las borracheras que siempre te agarras, que eructes el himno nacional delante de mis amigas, a las que por cierto les miras más las tetas que a mí, y desde luego estoy cansada del mete-saca-pedo-y vuelta; pero ¿a que quedo de puta madre intentando quedar como la mala que se siente culpable, en lugar de montarte el numerito?". "Te juro que no hay otra persona" ¡Ay, amigo, que inocente que eres si te crees esta última! Si te crees esta mentira (hay que unirla a las 3 universales que dicen "te quiero" "Te juro que eres la única mujer en mi vida" y "Chupa tranquila, que yo te aviso y me aparto"), es que aún crees en los reyes magos, el ratoncito Pérez, que Aznar es de Centro y el PSOE socialista ¡Que no, damas y caballeros, que esas 4 grandes mentiras universales son como los 4 jinetes del apocalipsis de las relaciones humanas! Si te dice eso, en realidad es que lleva ya un tiempo con otro tío, y que ha hecho como en el anuncio: "Busque, COMPARE, y si encuentra algo mejor..." Si encuentra algo mejor, está claro que el que sobra eres tú, y por eso la conversación ha comenzado con un: "Cariño, tenemos que hablar".
Pero ¿y si el que te dice la frase es tu amigo? "Tío, tenemos que hablar", pues puede ser, que acabes dejando de ser amigo suyo; y muy probablemente, la causa sean un buen par bien dadas por algo que te diga a continuación y tenga que ver con una tía (tu novia, una ex, o alguna a la que le quieres echar el lazo, y que casualmente, él se ha clazado). Si es que ya se sabe que "Tiran más dos tetas que dos Carretas" o "Tira más pelo de coño que maroma de barco".
Pero no acaban ahí las frases incómodas. ¿A quién no le ha pasado los siguiente? Vas a una boda, donde te encuentras a familiares que no recordabas que tenías (en el fondo si lo recuerdas, pero tu mente había borrado tan traumáticos recuerdos), y las frasecitas de rigor: ¡Cuanto has crecido" A lo que tu respondes con una sonrisilla forzada mientras piensas "Sí, tia Gertrudis, desde que tenía 10 años, he crecido un tanto ahora que tengo 30; y me ha crecido hasta el ciruelo" "¡Hay que ver lo grande que te has puesto con los años!" "Sí, Tia Luisa, claro que tú a la edad en la que te encuentras, ya sólo te toca menguar ¿no?" "Has engordado ¿No?" "Pero ¿tú te has visto en el espejo? Tú no solo tienes más lorzas que falete y más tonelaje que el Titanic; es que además tienes más arrugas que un shar-pei"
Pero no, si ya crees que las preguntas incómodas y ácidas acaban ahí, estás muy equivocado. Es sólo el calentamiento, para soltarte la bomba PP (Puta preguntita), justo cuando te recuerdan en qué evento familiar estás: "¡Bueno! Y tú, ¿para cuando? ¿cuando te vas a casar?". Es la típica pregunta que siempre te van a soltar. Pero ahí tenemos un buen aliado en los eventos familiares. ¿Cuando son los momentos en los que te encuentras a la mayor parte de la familia? En bautizos, Comuniones, bodas... y funerales. Cuando os hagan esa preguntita de nuevo,la respuesta matadora (nunca mejor dicho, es la siguiente) "REcuérdame que te haga la misma pregunta en el ppróximo funeral" Creedme, NADIE puede resistir los efectos devastadores de dicha respuesta. Vereis su cara amoratarse, una vena a punto de explotar, y os dejará de hacer esas preguntitas tan molestas; muy probablemente, os dejen de hablar (con lo que según en qué casos, puede que hasta salgais ganando)
¿Y en los trabajos? Yo creo que ahí quien pero lo suele pasar son los que trabajan en comercio de cara al público. No es suficiente con que los que trabajen allí tenga que aguantar carros y carretas por un salario bastante bajo en comparación con los curros; no. También hay que humillarlos haciéndoseles poner un uniforme lo más horrendo posible, y a ellos, aún a pesar de ser perfectamente reconocibles, les viene la preguntita que más toca lo que no suena: "Perdona, ¿Trabajas aquí?" Me imagino a un trabajador de Leroy Merlin pensando: "¡A ver...! Llevo esta horrible camisa verde, con su corbata a juego y un boli verde también. Llevo además una chapa en la que está mi foto y mi nombre... ¡O trabajo aquí, o soy un mormón presentando la nueva colección de primavera!" O a uno de Media Markt . "Llevo un polo rojo, más rojo que Ana Belén y no voy deámbulando por la tienda como si fuera un zombi... o trabajo aquí, o soy el muñequito del semáforo, que me pillas en el descanso".
Pero si hay frases que dan mal rollo, las que se llevan la palma suelen ser las del jefe. Esas más que mal rollo, lo que dan es miedo.
"Antonio, ¿puedes venir un momento?" ¡Ufff, preludio de muy mal rollo! ¡Y el caso es que vas! Es como las pelis de miedo, en las que sabes de sobra que el monstruo se esconde detrás de la única puerta de toda la casa de cuyos quicios sale luz, pero aún así la chica rubia que misteriosamente va en ropa interior, no se puede resistir a abrir.
Pues sí, te acercas; y vas como en tensión, con mieditis. Yo no sé por qué se siguen esforzando en querer hacer pelis de terror basadas en efectos especiales; la realidad SIEMPRE supera a la ficción.
Tendrían que hacer una película titulada "El Jefe" o "El director de la oficina" El terror piscológico estaría más que garantizado. Además, a cada frase, le acompaña una serie de síntomas que te hacen vivir una auténtica escena de pánico.
"Antonio, ¿puedes venir un momento?" Preocupación, ligero malestar
"Pasa, que quería hablar contigo" Escalofríos por tu espalda, empieza el canguelo
" Siéntate, por favor" Empiezas a marearte, notas un nudo en el estómago
"Verás, llevo un tiempo queriendo hablar contigo" Notas la angustia, tus tripas empiezan a hacer sonidos raros; sabes que esa frase NO puede querer decir nada bueno. ¡Quién sabe!, a lo mejor es de la otra acera y solo te quiere hacer una proposición; aunque en ese aspecto, no sabes cual de las dos posibilidades te acojona más.
Y ya el acabose es si sonrie; en ese punto tu corazón ya va a mil por hora, para cuando se mete en harina, muy probablemente no te molesten las tripas; y eso será por que o te has cagado por las patas abajo, o te ha dado un infarto.
Eso sí, si logras sobrevivir a dicha reunión, con semejante clima de terror en estado puro, ya puedes salir orgulloso a codearte con Arnie Schwarzzeneger y decirle "¿Predator o Terminator? ¡Nenaza! ¡A ver si aguantas una conversación en el despacho con mi director!"

domingo, 21 de junio de 2009

El intento

Hace ya unos años, con ayuda de un amigo de la parroquia Pablo Pérez (alias autoimpuesto: Calimero), compusimos una canción, con idea de que fuese la primera. De sobra es conocido mi falta de oído musical, las letras sin embargo, es otra cosa (a menos que l@s que decís que lo hago bien, pequéis de excesiva adulación debido a la amistad o simpatía que genere en vosotr@s).
El caso es que estaba dándole vueltas a dicha canción que compusimos en su día y, aunque se me perdió la hoja donde la teníamos escrita (acordes incluidos), aún recuerdo nítida y vívidamente la letra; así como un padre nunca olvidará el rostro o los rasgos de su hijo, de la misma manera me ocurre con mis creaciones.
Paso a continuación a reproducirla aquí abajo para que me deis vuestra opinión

Fuera está lloviendo, la luna se ve
esta noche su padre ha vuelto a beber
se esconde tras la almohada como la última vez
y reza por que a su cuarto, no quiera el ogro volver

Y viaja a su mundo, lejos de la tormenta
con pájaros de colores y caramelos de menta
y sueña que un día, todo acabará
si no, a su mundo, se escapará.

Se acuesta asustada y oye gritar
al hombre furibundo, y a su madre llorar
conversa con peluches para el miedo olvidar
¿donde acabará la historia sin final?