Todo cambia, nada permanece imperturbable, y como muestra este blog, que a partir de ya cuenta con más autores
lunes, 14 de enero de 2013
Pedobear
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sábado, 12 de enero de 2013
¿Por qué? ¿Qué hacemos aún allí?
Nuevamente hemos tenido un hecho luctuoso; uno de nuestros militares ha fallecido en Afganistán.
Supongo que todos habréis visto o conocido a estas alturas la noticia: David Fernández Ureña ha muerto mientras intentaba desactivar un artefacto explosivo en el país oriental; sus restos han llegado ya a nuestro país para darle sepultura.
Y yo me pregunto: ¿Qué cojones hacen nuestras tropas aún en Afganistán? ¿Por qué están allí nuestros soldados?
¿Por qué? Os lo digo bien clarito: Por el mismo motivo por el que tuvimos a nuestros soldados en Irak: por puros intereses yankees; y como somos miembros de la OTAN, pues a morderse la lengua, a olvidarse de preguntar, a callar, meter la tripa, sacar al pecho y decir únicamente "SEÑOR, SÍ, SEÑOR".
Sadam Husein ha muerto; nos dicen que Bin Laden también, por lo que repito: ¿Qué cojones hacen nuestras tropas en Afganistán? Nuestros soldados llevan allí desde el gobierno de Aznar. Cuando Zapatero llegó al poder, retiró las tropas de Irak. ¿Por qué no hizo lo propio con las del país afgano? ¿Quién decide que las vidas de unos soldados son más valiosas que las de otros? ¿Por qué el señor Mariano Rajoy, una vez llegado al poder, y sabiendo que Bin Laden "ha muerto", no ha retirado las tropas?
Desengañémonos: A la casta política no le importamos una mierda. Somos meros números, y nuestros soldados en dicho país, han sido los tristemente olvidados; tal vez por que no son necesarios al no valer sus vidas unos votos tan valiosos como los de los soldados que estuvieron en Irak.
David Fernández Ureña ha muerto haciendo su trabajo: intentando desactivar una bomba que se podría haber cobrado más vidas en lugar de la suya. Los que me conocéis, sabéis que no simpatizo con la idea del ejército como profesión; que lo considero una escuela donde te enseñan a matar a tus semejantes; pero eso no significa que no respete a aquellos que tienen vocación militar. Esta persona ha muerto haciendo su trabajo; ganándose la vida; arriesgando su existencia para poder llevar un plato caliente a su casa.
Pero eso a esta gentuza jamás le importó; por que para ellos su vida jamás les valió voto alguno; para ellos, él estaba olvidado... Y sin embargo, ahora habrá cobrado la importancia suficiente para que quieran hacerse la foto entregando la medalla póstuma a sus seres queridos; ahora sí importa. ¿Pues sabéis qué os digo? Que si yo fuera el familiar que recogiera la medalla, os conminaría a metérosla por el maldito culo; que un simple pedazo de metal jamás podrá sustituir la vida de este trabajador.

Por lo que a mí respecta, su sangre ha impregnado vuestras manos, sois tan culpables como la bomba de su muerte, ¡HIJOS DE PUTA!


Supongo que todos habréis visto o conocido a estas alturas la noticia: David Fernández Ureña ha muerto mientras intentaba desactivar un artefacto explosivo en el país oriental; sus restos han llegado ya a nuestro país para darle sepultura.
Y yo me pregunto: ¿Qué cojones hacen nuestras tropas aún en Afganistán? ¿Por qué están allí nuestros soldados?
¿Por qué? Os lo digo bien clarito: Por el mismo motivo por el que tuvimos a nuestros soldados en Irak: por puros intereses yankees; y como somos miembros de la OTAN, pues a morderse la lengua, a olvidarse de preguntar, a callar, meter la tripa, sacar al pecho y decir únicamente "SEÑOR, SÍ, SEÑOR".
Sadam Husein ha muerto; nos dicen que Bin Laden también, por lo que repito: ¿Qué cojones hacen nuestras tropas en Afganistán? Nuestros soldados llevan allí desde el gobierno de Aznar. Cuando Zapatero llegó al poder, retiró las tropas de Irak. ¿Por qué no hizo lo propio con las del país afgano? ¿Quién decide que las vidas de unos soldados son más valiosas que las de otros? ¿Por qué el señor Mariano Rajoy, una vez llegado al poder, y sabiendo que Bin Laden "ha muerto", no ha retirado las tropas?
Desengañémonos: A la casta política no le importamos una mierda. Somos meros números, y nuestros soldados en dicho país, han sido los tristemente olvidados; tal vez por que no son necesarios al no valer sus vidas unos votos tan valiosos como los de los soldados que estuvieron en Irak.
David Fernández Ureña ha muerto haciendo su trabajo: intentando desactivar una bomba que se podría haber cobrado más vidas en lugar de la suya. Los que me conocéis, sabéis que no simpatizo con la idea del ejército como profesión; que lo considero una escuela donde te enseñan a matar a tus semejantes; pero eso no significa que no respete a aquellos que tienen vocación militar. Esta persona ha muerto haciendo su trabajo; ganándose la vida; arriesgando su existencia para poder llevar un plato caliente a su casa.Pero eso a esta gentuza jamás le importó; por que para ellos su vida jamás les valió voto alguno; para ellos, él estaba olvidado... Y sin embargo, ahora habrá cobrado la importancia suficiente para que quieran hacerse la foto entregando la medalla póstuma a sus seres queridos; ahora sí importa. ¿Pues sabéis qué os digo? Que si yo fuera el familiar que recogiera la medalla, os conminaría a metérosla por el maldito culo; que un simple pedazo de metal jamás podrá sustituir la vida de este trabajador.

Por lo que a mí respecta, su sangre ha impregnado vuestras manos, sois tan culpables como la bomba de su muerte, ¡HIJOS DE PUTA!


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viernes, 11 de enero de 2013
Los inicios del Reptil
Diez años van a hacer ya, desde que este grupo madrileño empezase a grabar sus trabajos (si obviamos su mítica maqueta, claro está).
A día de hoy, y tras mucho esfuerzo, constancia, trabajo y el apoyo incondicional de sus seguidores, Lagarto Amarillo está por fin escalando puestos en las principales listas musicales del país.
Las canciones que incluye son las siguientes:
Ahoraluego
Volaíto
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miércoles, 9 de enero de 2013
La casa de mi vida ( mis deberes )
Al igual que la casa de Almudena,
la mía también es de nueva construcción, o más bien, de re – construcción, y
eso es porque he tenido que tirar abajo mi anterior hogar, puesto que ya no me
servía ( la vida cambia y nuestras necesidades, deseos, sueños ... también lo
hacen ), y volver a levantar una nueva.
Quizás hubiera sido más fácil
dejar mi anterior casa y, maleta en mano, empezar a buscar una casa nueva, pero
no quería deshacerme de algo muy valioso, algo que nadie ve pero que sin ello
sería imposible levantar los pilares de cualquier construcción que se precie como tal para formar en ella un hogar: los cimientos.
Y es que a lo largo de mi estancia en la que fuera mi anterior morada, esa base
sólida construida por el amor y la educación que me dieron mis padres ( también por el aprendizaje de mis errores, todo sea dicho ) era algo
que no quería dejar atrás, olvidado y sin valor para quien, extraño y ajeno a
mi vida, more de nuevo entre estas cuatro paredes que me vieron crecer. Así que pensé
¡qué demonios! Estoy en el paro, no tengo nada mejor que hacer y además se me
dan bastante bien las manualidades ..... ¡¡Pues manos a la obra!!
Con el permiso de "El Maestro" yo voy a contaros no cómo me gustaría que fuera dicha casa, pues como dije está aún por construir y muchas veces ni yo misma me pongo de acuerdo en los detalles, sino la casa de donde vengo, pues forma parte de mí y, como diría Carlos Goñi: "Es tanto yo como mi voz".
Con el permiso de "El Maestro" yo voy a contaros no cómo me gustaría que fuera dicha casa, pues como dije está aún por construir y muchas veces ni yo misma me pongo de acuerdo en los detalles, sino la casa de donde vengo, pues forma parte de mí y, como diría Carlos Goñi: "Es tanto yo como mi voz".
Mi anterior casa no era muy
grande, pero sí lo suficiente como para dar mis primeros pasos apoyada en el
viejo sofá del abuelo, jugar en el pasillo con mi hermano a tirar con una
pelota nuestras filas de indios y vaqueros ( yo nunca me pedía los vaqueros,
reconozco que siempre fui un poco “india” ) o esconder con mamá en el salón los
muñequitos de goma del Barrio Sésamo o de los Ewoks para buscarlos después
mediante la técnica del “frío - caliente”, ¿quién no ha jugado alguna vez a esto?. Hoy en día aún me emociono al recordar esos momentos, y rara vez no se me escapa una lagrimilla.
La cocina era la primera estancia que te encontrabas, justo a mano derecha del recibidor, y ya fuera por los fuegos o por el horno siempre se estaba calentito dentro. Daba a una pequeña terracilla y ésta al patio de vecinos en donde tendíamos la ropa. No era muy moderna, bueno, según
mi madre era “la más moderna que había en su época”, pero he ahí la cuestión: “en
su época”, ahora no se llevan las cocinas tipo “Cuéntame”, pero independientemente del estilo que tuviese me encantaba
sentarme allí en una pequeña banquetita blanca mientras mi madre cocinaba. De pequeña me dejaba ayudarla en
cosas sencillas tales como batir un huevo, mezclar el harina, mover alguna salsa ...
y nos divertíamos mucho preparando tartas y otros postres para los cumpleaños.
Supongo que de aquellos pequeños momentos de creatividad culinaria me viene mi afición por la cocina.
La siguiente estancia a la que se accedía desde el recibidor era el salón. Como el resto de las estancias de
la casa éste no era muy grande, pero sí lo suficiente como para organizar
fiestas familiares en las que a nadie le faltase un sitio disponible, nos
apretábamos un poco y listo. Allí, en unos pocos metros cuadrados, hemos
inventado cuentos, organizado festivales de baile y marionetas, maratones de chistes, conciertos de
guitarra clásica, concursos de disfraces, juegos de magia ..... Y fabricado
miles, millones, miles de millones de sonrisas. Ahí, sobre todo ahí, éramos FAMILIA.
Desde el salón se accedía al pasillo y de ahí a las habitaciones ( 3: la de mis padres, la de mi hermano y la mía ) y al baño. Ahora las casas modernas tienen 2, 3 y hasta 4 baños, algunas además con aseos aparte. Yo recuerdo que sólo había un baño, muy pequeño, y que, dado que vivendo en aquella casa éramos 4 personas ( a veces 6, cuando venían mis abuelos ), en casos “urgentes” era un pequeño problema encontrarlo libre, pero ahora veo que fue ideal para aprender a compartir y a respetar los turnos ( ¡Algo muy importante! Sobre todo cuando había visita familiar ).
Desde el salón se accedía al pasillo y de ahí a las habitaciones ( 3: la de mis padres, la de mi hermano y la mía ) y al baño. Ahora las casas modernas tienen 2, 3 y hasta 4 baños, algunas además con aseos aparte. Yo recuerdo que sólo había un baño, muy pequeño, y que, dado que vivendo en aquella casa éramos 4 personas ( a veces 6, cuando venían mis abuelos ), en casos “urgentes” era un pequeño problema encontrarlo libre, pero ahora veo que fue ideal para aprender a compartir y a respetar los turnos ( ¡Algo muy importante! Sobre todo cuando había visita familiar ).
Mi habitación tampoco era muy
grande, de hecho era, después del baño, la habitación más pequeña de toda la casa. Yo la llamaba “mi zulillo de fresa y nata” debido a los colores de mis
muebles, regalo de mi primera comunión. Creo que, salvo el ampliarla un poco, es junto con la terraza que comentaré más adelante, la estancia que me gustaría conservar tal y como está, pues era el lugar de la casa en donde me
encontraba más segura, mi pequeña fábrica de sueños, el lugar en el que mi
madre me enseñó a rezar y a llamarle a Él “mi amigo”, un rincón en donde
encontrarme conmigo misma y sumergirme, cuando fui siendo más mayor, en los
acordes de mi guitarra, formando una burbuja a mi alrededor en donde nada ni
nadie podía hacerme daño. Los objetos que más abundan en ella son libros, CDs y
fotografías: Los libros por mi pasión por la lectura, los CDs por mi afición a la música, la cual convertí en la que es hoy mi profesión, y las fotografías para
recordarme los momentos de mi vida en los que he sido feliz y toda la gente con
la que los he compartido y que ha ido pasando por ella. Algunos, los menos ( es decir, los importantes ), aún siguen formando parte de ella a pesar de los años, otros hace mucho tiempo que ya no están, pero todos han ido poniendo su pequeño
granito de arena para dar forma a la mujer que estoy consiguiendo ser.
Pero sin lugar a dudas el lugar
que más me gustaba de toda la casa era la terraza del salón. Desde allí podía ver las
montañas y me pasaba las horas muertas sentada en la típica silla de playa
observando la luna llena, los atardeceres en primavera o el vuelo de los
pájaros, escuchando el ulular del viento moviendo las ramas de los árboles,
sintiendo la lluvia sobre la palma de mis manos o viendo cómo se iba tiñendo de
ocre la hierba con el pasar de las estaciones. En muchas ocasiones, sentada en
aquella silla, imaginaba que yo también podía volar, como aquellos pequeños
gorrioncillos, y huía lejos de allí para poder ver el mar. Fue en ese rincón en
donde nacieron mis primeras composiciones musicales, donde escribí mis primeras
cartas de amor, donde aprendí a ver más allá de los montes que me rodeaban y
donde decidí, con mucho pesar pero a sabiendas de que era lo mejor, tirar todo
aquello y empezar de cero la que sería mi nueva vida, mi nueva casa, mi nuevo
hogar ...
En definitiva, aquella antigua
casa era un hogar humilde y pequeño, sí, pero en el que crecer FELIZ. Como en
toda casa siempre hay reparaciones que hacer, agujeros que tapar, humedades que
arreglar, habitaciones que ampliar porque se han quedado pequeñas ... y eso es precisamente lo que estoy
haciendo ahora. Tal vez no necesite mucho más de lo que tenía, pero sí lo suficiente como para que pueda instalarse y vivir cómodamente todo lo que está aún por llegar.
Sólo espero saber hacerlo bien,
pues no es tarea fácil, y le pido a Dios que me eche un cable y me ayude a diseñar, con esos bellos recuerdos
en forma de cimientos, mi nuevo hogar ..... ¿Querrás participar tú también,
lector, en su construcción?
CERRADO POR REFORMAS, DISCULPEN LAS MOLESTIAS.
martes, 8 de enero de 2013
El mesías, el niño judío
Recuerdo adquirir este libro a través del Círculo de Lectores; me llamaba la atención que una escritora como Anne Rice, que se dedica al género literario de los vampiros, se atreviese con la vida de Jesús, y en concreto, de su infancia.
Con más miedo que otra cosa, compré el libro y lo inicié.... He de decir que mis temores eran infundados: no apareció ningún vampiro afeminado y llorón (y aún así, mil veces más viriles y machotes que los que describe Stephenie Meyer en su saga Crepúsculo) como el personaje de Louis en su Entrevista con el Vampiro.
Contrariamente a eso, nos encontramos con un relato de la infancia de Jesús vista desde sus propios ojos; rodeado de su familia, viajando, y empezando a experimentar unos fenómenos que no acierta a comprender. El punto de vista, al fin y al cabo, de un niño que empieza a experimentar la divinidad a la que está destinado; un niño que hará historia.
Hace un par de años que presté el libro (no recuerdo a quién, o sí lo recuerdo, pero no estoy seguro), y es una lástima no poder tenerlo en mis manos para poder re-leerlo, re-descubrirlo y re-disfrutarlo.
Con más miedo que otra cosa, compré el libro y lo inicié.... He de decir que mis temores eran infundados: no apareció ningún vampiro afeminado y llorón (y aún así, mil veces más viriles y machotes que los que describe Stephenie Meyer en su saga Crepúsculo) como el personaje de Louis en su Entrevista con el Vampiro.
Contrariamente a eso, nos encontramos con un relato de la infancia de Jesús vista desde sus propios ojos; rodeado de su familia, viajando, y empezando a experimentar unos fenómenos que no acierta a comprender. El punto de vista, al fin y al cabo, de un niño que empieza a experimentar la divinidad a la que está destinado; un niño que hará historia.
Hace un par de años que presté el libro (no recuerdo a quién, o sí lo recuerdo, pero no estoy seguro), y es una lástima no poder tenerlo en mis manos para poder re-leerlo, re-descubrirlo y re-disfrutarlo.
martes, 1 de enero de 2013
De Risas con los Caballeros del Zodiaco
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La caja tonta
viernes, 28 de diciembre de 2012
La casa de mi vida (deberes del Maestro)
Hola!! Soy Almu, y esta es mi primera entrada ( para nada bajo presión del autor del blog *sonido de pistola siendo cargada* ) La verdad es que me da un poco de apuro, y vergüenza puesto que nunca he publicado nada peeeero aquí estoy, espero que os guste y disculpad mi torpeza.
Bueno, pues ya que habéis llegado hasta aquí ¡BIENVENIDOS!.
Esta es mi casa, una pequeña casita aún con habitaciones y pisos por construir
puesto que es de nueva construcción. Pero una cosa os aviso, todo aquel que
entra, contribuye con algo, con un pequeño ladrillo aunque sea, a construirla.
Está situada en un bonito prado verde y lleno de flores
donde poder descansar. Tiene muchos recovecos donde poder perderte a gusto pues
me complace la tranquilidad y la paz de la naturaleza. Para mi es esencial
estar en contacto con ella, nos recuerda que no somos los amos del mundo, que
vivimos rodeados de pequeñas y grandes criaturas junto con hermosos paisajes serenos
que nos ofrecen un mundo de sensaciones
a través de ellos. A pesar de esta descripción bucólica, no estamos muy lejos
de las demás casas puesto que vivir sin nadie a mi alrededor me hace sentir un
vacío y una soledad inconsolables, es decir, soledad si, pero tampoco hay que
pasarse.
Si os parece dejamos un poco atrás este paseíto de flores y
baldosas amarillas a la entrada y pasamos ya hacia dentro.
Como he dicho, a mi casa le faltan estancias que crear y
algunas por amueblar pues lleva más bien poquito tiempo construida asique no os
asustéis si veis algún cable suelto, tornillos por el suelo o algún andamio que
otro en la fachada. Aún así tiene algunas zonas que están bien situadas.
Os aviso que durante nuestro viaje oiréis diferentes melodías
pues en mi vida la música es imprescindible, es por eso que el hilo musical
está constantemente encendido. No os preocupéis, la música es más bien variada porque,
aunque prima el rock, lo que de verdad me gusta de este pequeño placer de la
vida es el sentimiento que transmiten con sus letras o su melodía. Si no hay
sentimiento no hay música.
¡Ah! Y no os asuste si os encontráis a alguien por dentro, hay
gente que al igual que vosotros, también está de visita. Y no solo personas,
pululan por ahí mis pequeñas mascotas, como dije antes, los animales nos
enseñan más de lo que podamos enseñarles nosotros.
Tras cruzar la puerta vemos un gran, gran pasillo. Este es
el camino que nos lleva a cada una de las habitaciones. Está decorado con algunos
cuadros y fotos, una pequeña representación de lo importante que es el arte
para mi en todas sus formas. Al final
podemos ver una puerta que da al exterior, la llamada “puerta de atrás”. ¿Para
qué sirve? Pues bien, esa puerta tiene la función de permitir salir a aquel que
quiera irse de mi vida sin tener que dar un paso hacia atrás y molestar al
resto que vienen con el ya que es bastante molesto que anden empujando y trasteando.
Continuemos. La primera habitación que nos encontramos es el
salón. En el se encuentran una gran estantería llena de libros junto a un
televisor casi lleno de polvo, nunca lo he usado demasiado pero en momentos
puntuales es bastante entretenida. En el centro de la sala hay una gran mesa
rodeada por sillas. Aquí es donde invito a mis visitantes o huéspedes (para
quien quiera permanecer dentro un poquito más) a charlar y conocernos. Una
buena comida, una divertida o producente sobremesa, un cafecito…Digamos que
esta es mi “sala multiusos”.
Si avanzamos por el pasillo podemos ver a mano derecha una
serie de 6 habitaciones. ¡Pero no podéis pasar! No son mías, son privadas.
Pertenecen a cada uno de los miembros de mi familia Mis padres y hermanos.
Ellos son habitantes permanentes en esta casa ya que son los que principalmente
me han ido ayudando poco a poco a construirla más que ningún otro.
Si seguimos caminando encontramos mi habitación, una pequeña
estercolera. Mi orden es un gran caos. Está todo lleno de libros, apuntes,
fotos, etc. En fin, aquí guardo mis pequeños tesoros, momentos inolvidables,
cajas llenas de sonrisas y carcajadas, perfumes de besos, maquillaje para los
malos recuerdos y vestidos de colores para los días más oscuros. Si nos
fijamos, detrás de tanto alboroto está lo más importante de la habitación: la
cama. Aquí es donde fabrico mis sueños y mis metas, aquello que quiero lograr o
esas cosas imposibles que todos nos paramos a recrear en nuestra mente de vez en
cuando. Estas fantasías que de pequeña eran poder volar o poder salvar el mundo
junto a mi buen amigo Son Goku y que ahora tienen formas más profundas y
sentimentales están guardadas a buen recaudo en mi libreta debajo del colchón,
transformadas en historias desde las más frescas hasta las más oscuras.
Llegamos a las estancias de pura supervivencia. El baño y la
cocina. Sobre esto no hay demasiado que decir, la cocina la uso lo justito para
no morirme de hambre y el baño a diario pues pienso que la higiene no solo te
limpia por fuera sino que te ayuda a purificarte por dentro, no solo en
cuestión de tripas, que también, sino en el ámbito de alma y corazón. Por algo
dicen que el agua es la esencia de la vida.
Y hablando de limpieza y purificación aquí está uno de los lugares
más importantes para mi: mi pequeña capilla. Es chiquitita, no hay imágenes tan
solo un pequeñito sagrario con una vela encendida y un par de banquitos donde
poder tener un pequeño rato de oración compartiendo un fragmento de mi día con
Él. Es una estancia que casi hace de pilar fundamental. Está situada en el
centro la casa, enfrente de mi habitación. Si ella se destruye, toda mi casa se
viene a bajo.
Tengo que decir que en ella no se siguen dogmas, no se
implantan creencias. Cada cual reza a su modo, es un momento de intimidad y
calor donde las ideas de nadie pisan las de otra persona.
Para finalizar hay una pequeña puerta detrás de la cual hay
escaleras que dirigen a una especie de sótano. Es una sala cerrada con llave
por lo que solo me limitare a describirla y no a profundizar en lo que hay dentro.
Es la sala de mis recuerdos olvidados. Siempre está a oscuras y es muy fría
pero cuando entras la pequeña luz que hay dentro se enciende y te muestra todo
lo que hay. Todos esos recuerdos están guardados en cajas y son momentos
dolorosos o la imagen de personas que he querido desterrar de mi pensamiento
pero que sin ellos, esta casa realmente no estaría en pie ya que han hecho más
fuerte sus cimientos. Es por ese motivo por el que siguen dentro y no han sido
expulsados por la “puerta de atrás” .
Bueno, hasta aquí mi guía de hoy, si queréis seguir viendo
más de esta pequeña morada, ¡tenéis que ganároslo a pulso!. No es sencillo
dejar que habrá las puertas así como así, llevo las llaves a buen recaudo al
lado del corazón, pero nunca negaré un techo a aquel que venga con ganas de ser
cobijado.
martes, 25 de diciembre de 2012
Juan Salvador Gaviota (La canción)
Hace un tiempo, os hablé de un libro que me marcó, y que a día de hoy, lo tengo como un libro de cabecera: Juan Salvador Gaviota.
Pues bien, en colaboración con un amigo, he querido hacer una canción-homenaje a dicho libro, y quiero compartir con vosotros aquí los esbozos de lo que viene a ser la letra. ¡A ver si os gusta!
Pues bien, en colaboración con un amigo, he querido hacer una canción-homenaje a dicho libro, y quiero compartir con vosotros aquí los esbozos de lo que viene a ser la letra. ¡A ver si os gusta!
Juan Salvador Gaviota
Otro
día más, de comer y escarbar
de
ser una gaviota más
sin
horizontes que explorar
siendo
como los demás.
Y
aunque adoro el vuelo
apenas
hago lo que quiero
¡qué
lejos está el cielo!
De
ganas de tocarlo muero
Y
yo quiero volar
sólo
dejadme volar
no
me quiero limitar
a
ser sólo un ave más
Sólo
dejadme volar
Rechazado,
expulsado
por
no seguir la corriente
ya
no soy aceptado
al
ser una nueva fuente.
Por
cruzar las fronteras
de
lo que es ser gaviota
y
alejarme de las arenas
y
de un juicio cabezota.
Pero
no rechazo mi sueño
de
seguir alzando el vuelo
de
mi volar ser el dueño
y
explorar así el cielo
Y
volar sin cesar
sin
tocar apenas el suelo
yo
vivo para volar
y mi hogar será el cielo.
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