domingo, 10 de mayo de 2009

Déjame entrar


¿Una peli romántica de vampiros? ¿¿¿Otra?????? La verdad es que empezaba a ser un poco cansino que se abuse del término vampírico para crear productos para adolescentes al más puro estilo "Super POP" en la que el vampiro es el tipo niño de cara bonita, duro por fuera, pero que tras siglos de existencia, se va a enamorar de la típica maricomplejines que hace el tan sabido rol de patito feo y pasa de ser la chica que nadie quiere, a toda una princesa y bellezón que se descubre con tan sólo quitarle las gafas de culo de vaso y esa ropa de beatilla para vestirla al más puro estilo putón verbenero (Sí, acabo de describir a la cenicienta actualizada, que viene a ser el 98% de los papeles femeninos en este tipo de películas)
Sin embargo, "Déjame entrar" me ha sorprendido gratamente. Rodada con un presupuesto bajísimo, y de origen sueco, esta película nos narra la historia de OSkar; un chaval de 12 años que sufre acoso escolar y se siente totalmente solo. Una noche, ve como una chica y el que él supone que es su padre, se mudan nuevos al barrio; y poco a poco, Oskar va trabando amistad con esa chica de su edad llamada Eli.
Una película diferente, con una trama muy distinta a la que estamos acostumbrados a ver en el cine todos los días y con un planteamiento que aunque no es nuevo (el dilema de enamorarse de un ser que se alimenta de sangre y tiene que matar por necesidad y subsistir), sí es enfocado de una forma que no tiene nada que ver con la otra "Gran" película vampírica taquillera del año (Crepúsculo).
Tal vez no llegue a tener el merchadising y la explotación comercial que está teniendo la peli pensada para quinceañeras con la que compite en cartel y temática; pero si os puedo asegurar que no me sorprende que haya sido una de las más premiadas en el festival de cine de San Sebastián entre otros

jueves, 30 de abril de 2009

Donde el corazón te lleve






¿Es posible enamorarse de un lugar?. Por que a mí me pasa. El sitio en cuestión se llama Pría, y se encuentra situado en Asturias.












    Hace años, las Dominicas organizaban unas convivencias allí, donde se te enseñaba a vivir con al mitad de las cosas de las que tenemos hoy en día (No había televisión, ni radio, nos teníamos que tapar con mantas por que no había calefacción, ni agua caliente en las duchas), también te enseñaban a compartir, tanto lo que es tu vida, como las labores de limpieza y cocina.








   
      Fui allí en tres ocasiones; en el verano de los años 1996, 1997, y 1998; y supuso un tremendo punto de inflexión en mi vida. Descubrí lo que había en mi vida que me gustaba y lo que no; aprendí a abrirme un poco más a la gente, y dejar un poco de lado mi timidez e inseguridad (aunque no lo creáis, soy terriblemente tímido e inseguro, pero lo disimulo muy bien), también fui cambiando mi forma de ser tan arisca, y me fui volviendo un poco más afable. Aprendí a reír y llorar con el corazón, a disfrutar de cada momento como si fuese el último; a disfrutar, a rebelarme, a lanzarme (incluso a enamorarme y llenarme de valor para lanzarme a pesar del miedo al rechazo)










   Después de eso, ya no volví, pues la programación de las dominicas no establece más de 3 años allí; posteriormente tocaban los campos de trabajo; unas convivencias donde se vive con labores de voluntariado.










   
   
Desde entonces, he sentido todos estos años que me faltaba algo; Pría era como el lugar donde acudir para buscar paz interior; esa paz que tanto nos falta a todos en el día a día; y dada la actual situación personal, familiar y profesional que estoy atravesando, lo necesitaba; sentía que moría cada día un poco más, y eso no podía permitirlo.













   Hace poco, hará como cosa de un mes más o menos, tuve la ocasión de visitar a los abuelos de mi mujer en Asturias, y me las ingenié para escapar una tarde hacia allá. Ahí estaba la casa en la que tantas vivencias tuve; el mismo paraje idílico desde el cual, se podían ver las montañas, la zona donde jugábamos al fútbol y hacíamos la hoguera de la última noche, la vieja iglesia y el viejo cementerio de al lado; nada había cambiado, incluso el aire olía igual que entonces. Todo seguía igual... menos yo. 








   
   
   Sin embargo, lo que fui a buscar, lo encontré; el poder apartarme de todo, permitirme el lujo de no pensar en nada, y recorrer de nuevo aquel lugar que marcó mi vida.







































miércoles, 29 de abril de 2009

El miedo a perder el control

Sí, todos los que me conocéis, sabéis de antemano que soy una persona extremadamente tranquila, difícil de alterar, que prefiere una sonrisa, una broma o una calmada conversación, antes que perder los papeles.
Y es que eso es lo que más miedo me da en la vida; el perder el control de lo que hago. Si fuera un alfeñique que no tiene ni media bofetada, no pasaría nada si no pudiera controlar mi genio; vendría alguien más grande y más fuerte, que me pondría la cara morada, y así, a base de golpes, iría aprendiendo modales. 
El problema es que mido 1,90 metros y peso más de 150 kgs, lo cual no me convierte precisamente en una pulga. Tengo un miedo, un pánico atroz a perder los nervios, a ser incapaz de serenarme y no distinguir amigo de enemigo, con las terribles consecuencias que ello puede conllevar. 
Pensaréis que soy un exagerado; y no es algo de lo que me sienta especialmente orgulloso; pero ya he experimentado lo que sucede a mi alrededor cuando pierdo totalmente los papeles, y no es ni bonito, ni agradable. En mis últimos arrebatos de furia (hace ya casi 10 años del último) arranqué una farola de cuajo y desconché una fachada de un puñetazo (de ahí ese sonido tan desagradable que hace mi mano derecha al cerrarse), y gracias a Dios que le dí a la pared en la que segundos antes, la persona objeto de mi furia estaba ahí apoyada hasta que se cayó al suelo. Os lo repito, NO ME SIENTO EN ABSOLUTO ORGULLOSO DE ELLO; es más, es una vergüenza que me acompañará siempre. 
Trabajar donde trabajo, donde el autocontrol de las emociones es vital, me ayudó bastante; cuando empecé, el único que llevaba el dinero a casa, a una familia de 5 miembros era yo; y el que dependieran de mí, fue la mejor disciplina para aprender a tener el genio a raya; al fin y al cabo, mi familia no tiene la culpa de mis rabietas, por lo que no deberían sufrir las consecuencias. 
Y aprendí; he aprendido a tener las emociones a raya. A tragarme el orgullo, la rabia, el dolor, la frustración... ser un perfecto autómata capaz de conservar la sangre fría para que los clientes no tengan que ver la fealdad de las emociones. Misión cumplida... tal vez demasiado bien. A base de tragarme todas las emociones, no he sabido parar, y se puede decir que a día de hoy soy un castrado emocional. No muestro emoción alguna, ni buena ni mala, por temor a sus consecuencias, por eso soy una persona tan despegada, que le cuesta incluso el tener un gesto tan normal con mis amigos como puede ser un abrazo.
Es una putada, pero por querer tener enjaulado ese monstruo que llevo dentro, dejo también encerrada la parte de mí que siente y que vive las cosas desde el corazón; sólo por el miedo a volver a dejar suelto al capullo de los primeros párrafos que no sabe frenarse... y suma y sigue, y suma y sigue. Diariamente, continuo acumulando todas las desazones del día sin atreverme a gritar ni nada por el estilo para desahogarme; y le siento ahí: gritando, gruñendo, arañando las paredes de su prisión pugnando por salir; rugiendo sus ansias de libertad; y mi yo racional, manteniendo la llave, no queriendo dejarle salir por temor a las consecuencias.
Esta dualidad soy yo; es la que tenemos todos, sólo que la mía está un poco más acentuada; dividida en dos entidades antagónicas que no se atreven a coexistir.

miércoles, 15 de abril de 2009

Sentirse impotente

   Como ya comenté en la cabecera de este blog, me educaron para ser grande, fuerte, poderoso. Mi padre vio que era un chaval más grande que la media, y desde entonces, siempre me decía: Eres más grande que los demás, debes ser el más fuerte; todo un hombre, no debes rendirte, llorar ni mostrar debilidad; de lo contrario, se te echarán encima. Mi madre, como yo era el hermano mayor, me dió el rol de tener que cuidar de mis hermanas ya no sólo por ser chicas, sino además por ser menores que yo y menos corpulentas.
   Y con esas premisas sembradas en mi cerebro he crecido siempre; siendo un tío grande, capaz de (voy a tirarme flores, pero quien me conoce sabe que muchas de ellas son ciertas) proezas físicas que pesonas normales son incapaces de llevar a cabo, y con un afán de proteger a los que no han sido tan dotados por Dios físicamente como yo.
   José el grande, José el fuerte, José el que protege a los demás; nunca se rinde, hace lo que nadie es capaz de hacer. ¿José? No es de este planeta; no es humano, es más que eso... e infeliz de mí, me lo creí.
    Hasta que una serie de accidentes me ha dejado el hombro izquierdo hecho una mierda después de 3 luxaciones en 7 años, a cada cual más dolorosa. 
   La primera, fue en 2002, haciendo pesas: un no prestar atención, un no querer soltar la mancuerna a pesar de que el ángulo y el peso hacían imposible corregir la postura y... cuando me quise dar cuenta, el brazo había pegado un giro de 360º hacía atrás. 3 Semanas con el brazo en cabestrillo y ¡hala, a volver al curro sin rehabilitación ni nada! ¡Muchas gracias, Seguridad Social!
   La segunda fue trabajando en el 2005. Era un Domingo de apertura y tenía que coger una alfobra para un cliente del almacén. Me dirigí allí y me subí para cogerla; pero estaba atrapada; y empecé a tirar. Al principio, la alfombra se resistió, por lo que pegué unos tirones un poco más firmes; y de repente, la alfombra salió disparada. Con la inercia del tirón, perdí el equilibrio, viéndome en la circunstancia de ser derribado por mi propia fuerza, si no fuera por que mis reflejos hicieron que mi brazo izquierdo se aferrase a un pilar metálico de los estantes; La inercia del tirón con mis propias fuerzas, más mi peso hiceron el resto. Esta vez se trataba de un accidente laboral, por lo que el seguro médico se tenía que hacer cargo; y aquí había una oportunidad de arreglar las cosas. Pero no; otras 3 semanas con el brazo en cabestrillo; y cuando pregunté por una posible rehabilitación, la respuesta fue la siguiente: ¿Para qué? Mira, te puedes tirar cuatro años haciendo sobreesfuerzos sin que pase nada, y a lo mejor, un día te levantas de la cama, te estiras, y se te vuelve a salir el hombro del sitio. ¡Viva y bravo! ¡Hacer la carrera de medicina para soltar perlas como esa! Aquí me viene a la cabeza pensar que eso del juramento hipocrático (en el que se supone que no se ahorran esfuerzos por la salud de los semejantes) algunos lo hacen pensando en que tiene más que ver con la palabra hipocresía que la similitud en el nombre.
   La tercera ha sido recientemente. Estaba durmiendo cuando noté un tirón, la reacción típica irracional, es moverse para corregir la postura y... el crujido del hueso saliéndose del sitió acompañó al intenso dolor que ya conocía. A las 5 de la mañana salir zumbando a urgencias otra vez. Pero esta vez, el hombro no necesitó ayuda para volver a su sitio como las veces anteriores (¡Hasta 6 personas la primera vez! (4 de ellas chicas de práctica que estaban de muy buen ver, todo hay que decirlo)), si no que se colocó solo al ponerme en posición para la rediografia.... Una semana con el brazo en cabestrillo, y aún estoy esperando a que me quieran hacer la resonancia para determinar de qué forma me van a operar (eso sin molestarse en mirarme siquiera) 
   Mientras tanto, aquí sigo: de baja hasta que me operen (que al ritmo que van, me puedo morir de asco esperando), sin poder hacer lo cosas que para mí eran normales (pesas, trabajar, reponer botes de pintura, ayudar a mis compañeros a montar cabeceras potentísimas de ofertas, pelearme de broma con empujones). Todo eso, ahora mismo está limitado por un brazo que en condiciones normale spodría levantar a una persona sin esfuerzo, y que ahora, puedo dar gracias si puedo llevar mi guitarra a cuestas con ese brazo asiendo la funda por las asas; por no hablar del dolor que siento a veces que me hace pasar unas noches malísimas.
   No más "Poderoso José Luis", ahora soy un ser humano limitado que no es ni la sombra de lo que ha sido, y que espera anhelante poder recuperarse para volver a ser el de antes

lunes, 13 de abril de 2009

Cuando caen los ídolos

   ¡Qué recuerdos cuando de pequeños, todos teníamos un héroe, una figura de referencia! Sí, en algún momento de nuestras vidas, todos los chicos hemos visto en nuestros padres como algo grande, inmenso, un ideal a seguir e imitar.
   Yo recuerdo que veía al mío como a un gigante; un ser de gran fuerza (con bastante mala leche cuando se enfadaba) y alguien que siempre sería más fuerte, más rápido y más listo que yo. Me encantaba verle jugar al ajedrez con mi tío los Domingos, que nos llevase de paseo al campo, que jugase conmigo al fútbol y con mis indios y vaqueros de plástico, e ir a un bar a tomar patatas bravas.
   Pero como a todos, los ídolos se me acabaron cayendo. No sé el momento excato en el que sucedió, o tal vez se trato de una serie continua de decepciones, el caso es que mi padre acabó cayéndoseme del pedestal donde le tenía. Tal vez mi crecimiento desmesurado y avanzado, por el cual, con 10 años ya me ponía su ropa; o a lo mejor al ir adquiriendo conocimientos e inteligencia, descubrir que mi padre NO era tan listo ni tan justo, ni tan héroe como yo creía que era, puede ser por lo desmesurado de sus castigos a veces, o por que no quería escucharme cuando discutíamos y se creía en posesión de la verdad absoluta. Digamos que mi etapa rebelde comenzó antes de la pubertad, y fue cuando esa visión tan positiva que tenía de él, se resquebrajó en mil pedazos para dejar paso a sus defectos; y ahí estaba yo, sintiéndome moralmente superior a él, como si mi propia mierda no oliese a pesar de que estaba resbalándome por las rodillas.
   Recordaba cómo él me decía "Hijo, jamás fumes, que es muy malo" y sin embargo, él fumaba tres cajetillas diarias de "Habanos" (Para los que nunca han fumado, dentro de lo que es el tabaco negro que es de los más fuertes, esa marca es una auténtica salvajada para los pulmones), y llevaba haciéndolo desde los 11 años. También me decía eso de "Que no te pille bebiendo alcohol" mientras se tomaba un cubalibre o una cerveza...
   Más sin embargo, con eso y con todo, el que se me cayera del pedestal, no me ha hecho quererle menos; a pesar de que sé que no voy a poder discutir con él, por que es de mente muy cerrada y sigue sintiéndose en posesión de la verdad absoluta (debería irse de cañas con Jiménez Losantos; de ahí, o se hacen amigos, o por lo menos mi padre acabaría partiéndole la boca, con lo que probablemente le devolvería al pedestal en el que le tenía en mi infancia); a pesar que en cuestiones políticas choquemos (de las religiosas mejor ni hablo), y de que no veamos la vida de la misma manera, no puedo cambiarle; y tal vez no quiera, pues a él le debo lo que soy; gracias a su forma de ser, y a sus reacciones, yo he ido formándome una imagen de la vida, me he ido formando como persona; y de él he aprendido muchas cosas.
   No puedo negar que soy su hijo. Además de tener su mismo color de ojos (los míos a lo mejor un poco más azulados que los suyos) de él he aprendido a trabajar duramente, a esforzarme, a luchar apasionadamente por lo que creo y esforzarme por defender mi postura con uñas y dientes. Sí, resulto a veces un poco grosero, pero eso no se le puede achacar a él; pues siempre se esforzó por que yo fuera un hombre bien educado, y que tuviese las oportunidades que él no pudo tener. Es decir, se esforzaba en que yo fuese mejor persona que él; y eso para mí tiene un valor incalculable, aunque él no pudiese evitar soltar las burradas y bestialismos que soltaba por la boca, se cuidaba muy bien de que yo supiese que eso no estaba bien. ¿Cuantos padres a día de hoy serían capaces de reconocerse un mal ejemplo para sus hijos ante ellos con el fin de que estos sean mejores personas? Sin saber que se llama así, mi padre ha usado la psicología inversa conmigo, y es algo que poca gente está preparada para hacer.
   Con el tiempo, uno ve las cosas con perspectiva, y son más las cosas positivas que las negativas que me quedo de él.
    Sí, he sido fumador; el haber querido experimentar qué se siente al fumar, me llevó a ello. Pero también tuve la fuerza de voluntad de dejarlo; fuerza de voluntad que se veía reforzada al ver los estragos que el tabaco iba haciendo en su salud. Sí, también bebo; pero afortunadamente es un vicio que mantengo bastante a raya. Como mucha gente, he tenido mis momentos de borrachera (de muchos de ellos no me siento particularmente orgulloso), pero esos días pasaron. Por supuesto que me encanta la cerveza. Pero ni la tomo a diario, ni abuso de ella... la disfruto siempre acompañada de unas buenas bravas y una mejor compañía y conversación. Sí, también me he metido en muchas broncas (y algunas de ellas le harían sentir muy orgulloso como "Macho español" que es), pero ese tiempo también pasó, y con los años me he vuelto más inteligente y sabedor que la violencia jamás me conducirá muy lejos ni me dará grandes satisfacciones aunque se me antoje la solución más sencilla.
   Pero también he heredado de él mi amor por la naturaleza y los animales, el disfrutar de hacer el muerto en la piscina panza arriba sintiéndo como los rayos del sol me tuestan mi oronda barriga, el ser un pilar firme para la gente que me rodea y alguien con quien contar. 
   Todo eso, se lo debo a él (también a mi madre, pero de ella hablaré en otra ocasión, pues también tengo cosas de ella en las que mi padre no contribuyó) y por ello (aunque sé que las posibilidades de que llegue a leer esto son nulas) siempre le daré las gracias.

domingo, 10 de febrero de 2008

Política y fé: ni juntas, ni revueltas.



            Veo últimamente y con preocupación creciente, cómo l@s polític@s se meten cada vez más en distintos aspectos de nuestras vidas con tal de conseguir nuestro voto; un voto que les lleva a tener el poder para gobernarnos a tod@s a su antojo. Hasta ahora, me reía de sus intentos y de las chucherías que prometen; pero se ha metido la religión de por medio, y eso es algo que no debemos permitir; y mucho menos debemos seguirles el juego y entrar al trapo.
     NINGUNO, repito; NINGUNO de los actuales partidos políticos, nos representa a los cristian@s. Ni derechas ni izquierdas, tienen derecho a decir que nos representan, y que al votarles, estaremos asegurando que nuestros “intereses” estarán vigilados y cuidados.
     Los Cristian@s amamos a nuestros semejantes por que, como hij@s de Dios, son nuestros herman@s.
     Los Cristian@s repudiamos todo tipo de guerra y actuación violenta contra nuestros herman@s.
     Los Cristian@s no deseamos que hayan injusticias, que haya alguien pasándolo mal (hambre, sin un techo sobre su cabeza, sin saber si verá amanecer mañana), a costa de que otr@s vivan con la única preocupación de no repetir modelito dos veces o de si su próximo Rolls Royce hace o no juego con la fachada de su casa.
     Los Cristian@s somos una familia universal; TOD@S hij@s de Dios; y como tales, tod@s corresponsables un@s de otr@s. Si mi herman@ necesita mi ayuda ¿no iré a ayudar y a tender mi mano?
     ¿Hacen eso en algún partido político? NO. La gente que se dedica a la política, se pasa el día atacándose entre ellos, insultándose y arengando a la gente a enfrentarse unos con otros. Las famosas “Dos Españas” han sido inventadas por esta gente con la vana esperanza de obtener nuestro apoyo aunque ello signifique que nos enfrentemos herman@ contra herman@ por causa suya.
     No nos engañemos; a la clase política le importamos un bledo seamos creyentes o no, sólo quieren que les demos nuestro voto para poder vivir a nuestra costa; agrediéndose delante de las cámaras de televisión, tomándose unas cañas juntos cuando nadie les ve, y riéndose de nosotr@s, pobres infelices, que con el sudor de nuestra frente les mantenemos a ellos en un tren de vida con el que nosotr@s sólo podemos permitirnos soñar. ¿Eso es ser cristian@? ¿Esa gente nos representa?
     No caigamos en ese error. Jesús vino a anunciarnos el Evangelio, la buena noticia de que som@s hijos de Dios y que el amor es el único motor que debe mover nuestras vidas; vino a eso, no a montar ningún partido político, y lo dijo bien claro: “Mi reino NO es de este mundo” No debemos caer tampoco en el error ni clero ni laicos de pedir el voto para una u otra formación, pues eso es usar la fé de las personas en intereses partidistas. Lo vuelvo a decir: el reino de Dios, no es de este mundo, ni se elige a Dios en ninguna votación, ni Jesucristo está al frente de ningún partido político.
     Votemos a quien nuestra conciencia nos diga que va a hacer más por la gente e intentemos aportar nuestro esfuerzo a la hora de no sólo votar cada cuatro años, sino también de preocuparnos por los asuntos públicos (políticos) cotidianos e, incluso, de participar en los partidos políticos que más nos gusten para impregnar su acción de nuestra espiritualidad y ética cristiana

     (Escrito al alimón con un viejo amigo)

miércoles, 12 de diciembre de 2007

Humor Parroquial


            Ejemplo de algunos comunicados parroquiales, comunes en nuestras iglesias, con algún problema de redacción. Son avisos parroquiales reales todos ellos, que seguro habrán sido hechos con buena voluntad…

            Para cuantos entre ustedes tienen hijos y no lo saben, tenemos en la parroquia una zona arreglada para niños

            El próximo jueves, a las cinco de la tarde, se reunirá el grupo de mamás. Aquellas señoras que deseen entrar a formar parte de las mamás, por favor, se dirijan al párroco en su despacho.

            El grupo de recuperación de la confianza en sí mismos se reúne el Jueves por la tarde, a las ocho. Por favor, para entrar usen la puerta trasera.

            El Viernes a las 7 de la tarde, los niños del oratorio representarán la obra “Hamlet” de Shakespeare, en el salón de la iglesia. Se invita a toda la comunidad a tomar parte en esta tragedia.

            Estimadas señoras, ¡no se olviden de la venta de beneficiencia! Es una buena ocasión para liberarse de aquellas cosas inútiles que estorban en casa. Traigan a sus maridos.

            El coro de los mayores de sesenta años se suspenderá durante todo el verano, con agardecimento por parte de toda la parroquia

            Recordemos en la oración a todos aquellos que están cansados y desesperados de nuestra parroquia.

            El precio para participar en el cursillo “Oración y Ayuno” incluye también las comidas

            Por favor, pongan sus limosnas en el sobre, junto con los difuntos que deseen que recordemos.
            El próximo martes por la noche habrá cena a base de alubias en el salón parroquial. A continuación seguirá el concierto

            El mes de noviembre terminará con un responso cantado por todos los difuntos de la parroquia.

lunes, 15 de octubre de 2007

¡Bendito Humor!


¡Bendito humor!

                En esta asamblea que ha sido de tod@s, hemos hablado continuamente de la correción fraterna. Pero ¿en qué consiste eso de la tan nombrada expresión? Cuando se corrige a alguien, tenemos muchas maneras de hacerlo, si vemos que esa persona está equivocada; pero no sé por qué, siempre tendemos ha hacerlo de forma poco constructiva. Es decir, criticándolo a las espaldas, haciendo sangre del trabajo erróneo, o riñendo a la persona.
         Y yo pregunto: ¿De esa forma vamos a conseguir que la persona enmiende un camino torcido? ¿Que se corrija? ¿Que mejore algo que está haciendo mal sin saberlo, por que a lo mejor no le han enseñado a hacerlo de otra manera? La respuesta es muy sencilla y clara: NO. Desde hace muchos años (yo creo que desde antes de que me salieran los primero pelos en el bigote), la letra con sangre NO entra.
         Tenemos que recordar, aunque a veces nos cueste, que a los cristianos es el amor los que nos guía, y es la única vara de medir que debemos usar para corregir a nuestr@s herman@s. ¿Qué vemos algo que a nuestro juicio está mal? Sonriamos a esa persona que se ha equivocado, y llevados por ese amor que Cristo nos enseñó y es y debe ser motor de nuestra vida; gentilmente y sin dejar de sonreir le haremos ver a esa persona que se ha equivocado, en qué lo ha hecho, y cómo puede hacerlo para que le salga mejor. Así, no solo la estaremos corrigiendo para que la labor en cuestión salga bien: la persona habrá aprendido de buen grado, y eso la ayudará a crecer y evolucionar (si lo hacemos con malos gestos, tened por seguro que a la que nos demos la vuelta, no solo no nos hará caso, si no que se acordará que tenemos un padre y una madre, a los que pondrá a caer de un burro), y sobre todo, se sentirá querida y acogida por que la hemos ayudado.
         Ese era, en parte, el espíritu con el que el grupo de jóvenes preparó unas parodias para representar en la asamblea sobre problemas cotidianos que se suelen dar en nuestra parroquia; parodias que quedaron reducidas a un monólogo humorístico. Y es que no hay muchas cosas más apetecibles a veces que la risa. Es importante que los cristianos aprendamos a ver la vida desde otra óptica: el mundo no es un valle de lágrimas al que veníamos a sufrir nada más (eso quedó atrás, en la edad media). Sí, encendemos las noticias, y es fácil desanimarse, pero l@s cristian@s tenemos que ser más fuertes que todo eso. ¡Ya tenemos los periódicos y los telediarios para deprimirnos! Sepamos ver nuestros problemas cotidianos desde otro prisma, y aprendamos a reírnos sanamente de todo, empezando por nosotr@s mism@s. Desde el prisma del buen humor, aprenderemos a ver los problemas desde otro punto de vista, y hasta se nos hará más fácil el darles solución.

martes, 20 de febrero de 2007

Carta de Jesús


¡Hola!
         ¿Tienes un momento? No voy a entretenerte mucho, sólo quiero presentarme y que me conozcas:
Me llamo Jesús y te veo a diario, y siempre me pregunto si te gustaría ser mi amig@. No  pido mucho ¿verdad? Sé que puedes pensar que estoy un poco loco, e incluso puedes desconfiar de mí; seguro que tus padres te enseñaron a no fiarte de los desconocidos, pero te puedo asegurar que yo no lo soy en absoluto.
Estoy contigo, cuando crees que estás perdid@ en la noche, y no  ves con claridad donde está el camino de vuelta a tu casa, a tu hogar. Puedes llegar a pensar que estás desamparad@, pero no es así, pues yo   estoy contigo, como sólo lo están los buenos y fieles amigos de verdad.
Estoy en la pequeña semilla que aun no ha germinado, pero que cuando lo haga, será una hermosa flor, que alegrará tu día con sus colores, y te llenará con su perfume; una frondosa planta, que proveerá de oxígeno a tus pulmones; o un árbol frutal, cuyas frutas calmarán tu hambre, y te dejarán, a buen seguro, un delicioso sabor en tu boca.

Estoy a tu lado, presto y dispuesto a consolarte, cuando te sientas triste y desconsolad@; cuando creas que nadie se preocupa por ti, y que a nadie le importa las lágrimas de desconsuelo que derrames. A mí me importan, y estoy aquí para borrarlas de tus ojos, y ayudarte a que la tristeza abandone tu cara y tu corazón.
Estoy en tu boca amordazada; cuando intentas denunciar las injusticias y te hacen callar; cuando quieres expresar lo que sientes, y las costumbres, el “¿qué dirán?”, el miedo o la vergüenza, silencien tu voz. Yo te oigo, y comparto lo que tu corazón anhela, y tus labios a veces no pueden, u otras no quieren decir; háblame. Yo te presto mis oídos, mi atención y mi corazón para acogerte; tú únicamente tienes que hablar, y yo te escucharé.
Estoy aquí, justo a tu lado, aun cuando piensas que no lo estoy, aun cuando dudes de mi existencia o mi amistad sincera. Puedes creerme, pues tengo fe en ti, y deseo que tú la tengas en nuestra amistad. Tus dudas, tus miedos, tu dolor, tus lágrimas; nada de eso me es ajeno, y haré cuanto esté en mi mano, por ayudarte; pues eso es lo que hacen l@s verdader@s y auténtic@s amig@s.
¿Te lo has pensado ya? Te prometí que no iba a quitarte mucho tiempo, y lo he cumplido, espero que nos veamos muy pronto, y podamos llegar a ser grandes amigos. Yo lo estoy deseando, y estoy seguro que tú también, por lo que estaré por aquí si me necesitas; como ese amigo fiel y auténtico que todos necesitamos.
Un abrazo.




¡Hasta pronto, amigo!

sábado, 17 de junio de 2006

17 de Junio

   Comparto con vosotros el trabajo de una amiga mía: Nuria (Cuqui) a la cual conozco desde hace ya años.


17 de junio de2006 (Nuria)

Qué bonita fue nuestra amistad,
dos personas que narraban su historia,
cada uno a su manera dentro de su vida
incluía a su amigo sin consultar.

Y qué fue de esos años
cuando nos veíamos de vez en cuando.
Y qué fue de esa amistad
que con el paso de los día cultivábamos.

Ahora qué, yo tirada en la cama
lloviendo fuertemente por mi cara,
mientras tus dos grades soles
no son tapados por las nubes blancas.

Me acuerdo cuando hacía malabarismos
para una tarde poderte dar,
quedando mal con mis amigos
para algo nuevo poderte enseñar.

Cuál fue mi recompensa:
lágrimas cristalinas saliendo de mis ojos
y unos abrazos que avivaban el fuego
que tú no sabías pero yo sentía en ese momento.

Cambiando va el número de mi calendario,
al igual que tu sin respuesta a mi diario:
días que escribo cercanos y otros,
en que pienso, que no te reconozco.

Intento pensar que un día amargo tuviste
pero mi visa también tiene tiempos dulces
que últimamente se agrian cuando consigo hablar contigo
y tu esquivas mis palabras.

No te pido que vuelvas a ser el de antes
pero sí que me trates con un poco más de talante.
Si un día signifiqué algo para ti, (y así lo demostraste),
no hagas que ese momento, se pierda por culpa del olvido.