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domingo, 19 de mayo de 2019

Si no puedes perdonar....


Si no puedes perdonar, esto es para ti

            El perdón es un tema recurrente en nuestra Fe, es también una de las características del Amor. Vemos y se nos dice en más de una ocasión que hay que saber reconocer que se ha metido la pata y pedir perdón por ello, y también, que hay que saber perdonar; hacer borrón y cuenta nueva. ¿Hasta dónde? “Hasta setenta veces siete” dice Jesús, y así queda reflejado en la Biblia, es decir: SIEMPRE.

            “¡Ya, claro!” Nos decimos todos; que eso es muy fácil y bonito de decir, pero hay casos… y nos escudamos en el que somos de carne y hueso para enrocarnos en nuestras posiciones de orgullo y rencor, y no dar nuestro brazo a torcer. Y empezamos con las cosas que son “imperdonables”, y luego…. ¡Que ya nos conocemos, que luego no dejamos pasar ni la más mínima!

            Pero… ¿Y si os dijera que hay gente capaz de perdonar lo “imperdonable”? ¡En serio! En este libro, Si no puedes perdonar, esto es para ti, la hermana Sor Leticia, de la orden de predicadores, ha recopilado siete testimonios de siete personas que han pasado por ese tipo de experiencias; siete personas con vidas normales, no muy distintas a las de cualquiera de nosotros que ahora mismo leemos estas líneas, y que se han encontrado con estas situaciones, y que… ¡Fueron capaces de encontrar el perdón! Tanto en el papel de perdonar, como en el de sentirse perdonados. En este libro encontraréis casos de gente que perdió a seres queridos en un atraco a una tienda, gente que tuvo un accidente de tráfico en el que un familiar muy cercano perdió la vida, gente que está pagando con la privación de su libertad los errores cometidos… y aún así, han encontrado en el perdón y en Dios la paz que el rencor y la culpa les negaban.

            Tras leer sus historias, sus experiencias, uno se da cuenta de que, muy a menudo, nos atascamos por cosas que, en el fondo, no son tan importantes.

            ¿Os gustaría conseguir el libro? En el siguiente enlace podéis hacerlo: https://www.dominicaslerma.es/index.php/multimedia/libros/346-si-no-puedes-perdonar-esto-es-para-ti.html

                Dadle una oportunidad, dáosla también a vosotros mismos, y ya me contaréis.

sábado, 22 de septiembre de 2018

Un lugar en el mundo: Pría


Al entrar por la puerta, empezaba la
aventura
  

   Supongo que toda persona que me lea tiene un “Lugar en el mundo”, un sitio que ha hecho suyo donde va a “recargar” sus pilas, y a donde procura ir siempre que puede; el mío se encuentra en Asturias, se llama Pría, y siempre que hago una visita al norte, procuro sacar tiempo de donde sea para poder ir allí, aunque sea para estar cinco minutos.





Sentados aquí, con la guitarra
compartíamos los pocos ratos libres
     Pero ¿qué hay allí?, me diréis. Años ha, cuando era un adolescente recién llegado a esta parroquia, y las hermanas dominicas llevaban gran parte del peso de la pastoral de jóvenes, había unas convivencias de verano en aquel lugar, donde compartíamos 8 días con gente de la parroquia del Buen Pastor de la Peña (Bilbao), Santos Apóstoles Felipe y Santiago el Menor en la Elipa, y San Federico de la Dehesa de la Villa (ambas en Madrid). Durante esos días, rodeados de los bellos parajes asturianos, y dentro de un clima de bastante austeridad (que luego os describiré), los jóvenes aprendíamos a apartarnos un poco del ruido, y distracciones de nuestro día a día, para aprender a mirar en nuestro interior, profundizar en nuestra Fe, y ver si realmente lo que hacíamos en nuestra vida cotidiana iba en consonancia con ser cristiano, y qué podíamos hacer para cambiar eso.



Recta final de la bajada a la playa
     ¿Nuestra dinámica diaria? Levantarse, desayuno frugal (Leche con café o cacao, y pan del día anterior tostado o galletas), oración de la mañana (en un oratorio con un techo con vigas de madera que era el terror de los que éramos un poco más altos de la media), tareas fijas de limpieza de la casa (del siglo XIX, con suelos de madera que crujía por muy de puntillas que caminases), tareas rotatorias (preparar los bocatas, fregadero, preparar la oración de la noche, los juegos de la velada, poner la mesa…) Catequesis, reflexión en silencio (una hora aproximadamente sin hablar con nadie, interiorizando lo que se ha hablado antes), y luego puesta en común con la gente del grupo en el que estabas mezclado con la gente de las otras parroquias. En estas puestas en común, al principio costaba abrirte a gente desconocida, y contar aspectos tan interiores de ti mismo, pero, “una vez abierto el melón”, no era difícil escuchar, confiar, apoyarse, estrechar lazos, y, en más de una ocasión, llorar. Después, tocaba bajar caminando a la playa (unos 40 minutos a pie mientras comíamos un bocata o dos), rato de esparcimiento en la cala de la playa de Guadamía, y subir caminando de nuevo (la casa estaba en lo alto de una colina desde la que se podía ver todo el pueblo de un lado, y del otro las montañas), tiempo de ducha (sin apenas presión, y sin agua caliente), merienda, otra catequesis como la de la mañana, cena, velada con juegos, y oración de la noche antes de irnos a dormir (procurando tener cuidado con la cabeza de nuevo). Suena de locos, o poco apetecible para un adolescente de 15 a 18 años, ¿verdad? Y sin embargo, guardo con mucho cariño el recuerdo de aquellos tres veranos que tuve la ocasión de ir allí; fueron tres semanas que me redefinieron como persona, y ayudaron mucho a construir la persona que a día de hoy soy. No exagero cuando digo que hice grandes amistades que, a día de hoy, aún perduran, y me dieron ese puntito que tengo a la hora de elaborar catequesis.


Vista trasera de la casa

     Fue allí, además, donde conocimos la sencillez de Francisco de Asís, las reflexiones de San Agustín, y aprendimos no sólo a interiorizar y a apreciar el silencio, si no también que podríamos vivir perfectamente con la mitad de lo que teníamos por aquel entonces en nuestra vida diaria, y que muchas comodidades de las que disfrutamos, son, en realidad, superfluas.








     Quisiera tener, además, un recuerdo bastante especial hacia el párroco Ángel Obeso, un montañero que, pese a llevar muchos años jubilado, era capaz de dejarnos al nutrido grupo de jóvenes que íbamos allá con la lengua fuera en las marchas hacia los acantilados, mientras que él apenas sudaba. Hace unos pocos años que subió junto al Padre, y seguro que está ahí, esperándonos con sus botas de campo, preparado para llevarnos de excursión.








     A día de hoy, la casa donde nos albergábamos (la Casa rectoral por aquel entonces), situada justo al lado de la Iglesia de San Pedro, se ha convertido en un albergue para los peregrinos que hacen el Camino de Santiago, y por lo visto, ha ganado en ciertas comodidades con las que antes no contábamos.








"Tú enciende el Sol/Tú tiñe el mar/y tú descubre el velo que
oscurece el cielo/y tú ve a blanquear/la espuma la nube..."
     Aún así, como decía al principio; siempre que voy a Asturias, me encamino a aquella casa, a aquel lugar, y nada más bajar del coche, me quedo en pie, observo a mi alrededor, inspiro profundamente mientras cierro los ojos, rememoro, e incluso recito para mí mismo los lemas de aquellas convivencias: “El que no vive para servir, no sirve para vivir”, “Todo lo que no se da, se pierde”, o incluso la canción de Serrat que fue himno de las mismas “Y bueno pues, un día más, que se va colando, de contrabando….” . Y tras dar una pequeña vuelta buscando los cambios que hay y los que no, me dirijo de vuelta recargado y renovado.
¿Y vosotros? ¿Tenéis algún sitio similar? ¿Qué tal si lo compartís?

El pórtico de la iglesia, donde hacíamos las veladas


Pocas vistas me dan tanta paz como esta


El pozo, nuestro pozo; donde nos sentábamos a reflexionar alejados de todo

lunes, 27 de junio de 2016

La hora de las tortas

    Creo que va siendo hora de analizar los resultados electorales, porque esto viendo mucha pataleta por parte de la gente afín a PODEMOS, y parece mentira que no se den cuenta de la cantidad de errores cometidos. No sólo ellos, si no también el resto de partidos perdedores de las elecciones; y es que el PP no ha ganado por méritos propios, si no por una confluencia de cagadas del resto ¡Leñes, que los he visto yo desde fuera y tengo menos estudios que sus propios líderes!
   
   Empezaré por PODEMOS, los cuales, para ser gente tan supuestamente preparada, ha metido la pata en varias ocasiones (y aún así, no son capaces de reconocerlo... ¡En fin! No hay mayor ciego que el que no quiere ver)

   La confluencia

   Después de tirarse un año y pico despotricando contra Izquierda Unida, después de tacharles de oportunistas por querer unirse a ellos, como que no me creí que de la noche a la mañana se hicieran tan amiguitos. ¿Qué vi realmente tras esta estrategia?
   Durante el debate de no-investidura, vimos a un Pablo Iglesias agresivo, bronco y hasta quinqui; daba la impresión que en cualquier momento iba a liarse a navajazos con medio hemiciclo al más puro estilo "Perros callejeros"; ese comportamiento no pasó desapercibido a todo el que lo vio, y su agrupación política empezó a perder apoyos en las encuestas. Que sí, que el querer ponerse de Vice-presidente junto a Pedro Sánchez y querer exigirle unos ministerios que no tienen nada que ver con lo social que él dice defender, pero sí más con el control de la gente (como sus detractores le acusan), pudo ayudar, pero lo que vimos la gente fue más su actitud durante dicho debate, y si algo le hizo perder apoyos, fue eso.
    Sin embargo, en dicho debate, si alguien destacó, fue Alberto Garzón, líder de Izquierda Unida, no sólo por el contenido, si no además, por las formas. Eso era lo que tal vez este partido necesitaba: un líder en condiciones y con carisma (y que sabe lo que dice), y que la formación no tenía desde Julio Anguita. Lo siento, pero ni Paco Frutos, ni Gaspar Llamazares, ni.... (lo siento, pero hasta su nombre se me ha olvidado) el último antes de Garzón gozaban de ese carisma que hace que un partido conecte con la gente; y lo queráis creer o no, la política también es marketing; y o seduces al "cliente potencial", o estás jodido, muy jodido, y eso es lo que le ha pasado a Izquierda Unida hasta ahora.
    Pablo Iglesias (que podrá ser muchas cosas, pero tonto no, desde luego) acertó a vislumbrar las reacciones que tuvo la gente tanto a su participación, como a la de Alberto, y quiso aprovechar el filón para no darse el batacazo. Ahora SÍ tocaba arrejuntarse con "Pitufo Gruñón", ahora sí tocaba un "pelillos a la mar"; ahora sí tocaba un te juntas conmigo para que los votos que ganes te den más escaños y así poder sacar a tu partido de la ruina, y yo gano algo de popularidad; pero lo disfrazaré como un "es la voluntad del pueblo"; y vino lo que, a mi gusto, fue el pacto de la humillación a Izquierda Unida:
   Uno diría que al fusionar ambos partidos, qué menos que Garzón, número uno de sus listas, fuese si no en segundo lugar, al menos dentro de los 5 primeros puestos; pero hasta donde llegué a saber, creo que ni eso sacó Alberto en limpio (¡bueno, sí, el primer puesto en Málaga!)... me parece que demasiadas concesiones tuvo que hacer Izquierda Unida para poder recuperar algo que era legítimamente suyo y jamás debió perder: el ser la tercera fuerza política del país. Más que una coalicción, eso parecía una absorción/asimilación para que Podemos no perdiera fuelle y ganase algo del carisma perdido. Lo siento mucho, y lo digo con todo el cariño del mundo: pero eso fue una bajada de pantalones monumental; y total, ¿para qué? ¿Para obtener juntos el mismo número de escaños que obtuvieron en Diciembre por separado (pero con un millón de votos menos, ojo)?

   Continuará....

lunes, 23 de marzo de 2015

Última entrada

P'a Blogger
   Hará cosa de un mes, recibí un correo de Blogger/Google "diciéndome" que habían cambiado sus políticas sobre contenidos para adultos, y, que por ende, mi blog sería clausurado porque "les constaba" que había ese tipo de contenido en él.

Adele también os lo dedica
   Como son tan "magnánimos", me dieron un plazo para eliminar dicho contenido, o de lo contrario, me cerrarían el blog. ¡Adivinad qué! Dicho plazo vence hoy.

   Han sido ya unos cuantos añitos desde que decidí abrir este blog, y que http://asisesientenloshumanos.blogspot.com viese la luz por primera vez. En este tiempo os he ido desgranando mi vida, he compartido opiniones, relatos, cuentos, poemas; hemos hablado de libros, películas, política, religión... Sí, también he sacado mi puntito "guarrete" con algunos chistes subiditos de tono o algunos post con bromas picantonas; pero jamás pornografía pura y dura como los señores de Blogger/Google me acusaban.
Blogger, por si no os queda claro,
 esto es para vosotros

   Rápidamente me puse manos a la obra, y decidí migrar este blog a un nuevo dominio, el cual os indico aquí:

https://labitacoradesantaporla.wordpress.com

Google, esto también es para vosotros
   He querido aprovechar y darle un lavado de cara con una nueva imagen y título a la página, y he migrado allí TODO el contenido para que no se perdiera; y a partir de hoy, ya sólo publicaré por allí, siendo esta mi última entrada en este blog. Acaba una etapa, y otra da comienzo

Esta abuelita se une a
la causa. Esto y un mojón
para los de Blogger
   No fui el único en decidirme a dar este paso; varios amigos míos que también tenían sus bitácoras en la plataforma de Google, han decidido migrar sus cuentas también. Ahora multiplicad eso por todos los blogs que tenían alojados. No creo que haya sido una apuesta muy inteligente por parte de los amigos de Blogger.

   Como en Google ya han demostrado que no hay principios ni valores inviolables cuando hay pasta de por medio (mirad si no cómo se han bajado los pantalones ante la censura en China con tal de recibir ingresos de la creciente economía del país), a las 3 semanas enviaron otro correo masivo a los afectados diciendo que habían decidido no aplicar dichas políticas,  y que todo podía seguir como hasta ahora.

¡psssst! ¡Eh! ¡Adivinad a quiénes
va dedicado esto!
   ¿Y ya está? ¿Se creen estos señores que con un mail piojoso van a poder deshacer el daño ya hecho? ¡NO, "señores" de Blogger/Google! El daño ya está hecho, el insulto hacia miles de blogeros ya se ha lanzado, y la acusación así por las buenas ya la han lanzado ustedes. Si nosotros, los autores, hemos decidido obrar en consecuencia y responderles así a su agresión, ahora les toca a ustedes joderse.


Mis mejores deseos para
los señores de Blogger/Google
   No sé cuanto dinero ganarían ustedes a costa de mis publicaciones, ni quiero saberlo, porque entonces me cabrearía aún más de lo que ya lo estoy, pero tengan por seguro una cosa: hay que ser muy IMBÉCIL para morder la mano del que te da de comer; y en su caso, tanto quienes publicábamos en su plataforma, como los que visitaban nuestros blogs, somos los que les generábamos a ustedes sus ingresos, por lo que el insultarnos de la manera que lo han hecho, en realidad ha sido arrojar piedras sobre su propio tejado.

   Dicho lo cual, les comunico a los señores de Blogger/Google que les pueden ir dando mucho por ahí, y que en breves, mis publicaciones ya no engrosarán sus ya de por sí abultadas cuentas.

   Hoy es el "Día D"; en teoría, hoy iban a cerrar mi blog, aunque luego se hayan desdicho del tema. Pues bien, hoy es el último día que publico en esta plataforma. Me va a dar pena, y extrañaré la interfaz que había hecho a mi gusto y a cuyo uso ya estaba más que habituado; pero yo SÍ que suelo respetar mis principios a diferencia de ustedes, PUTAS de Blogger/Google que se venden al mejor postor (con todo mi respeto a las trabajadoras sexuales, a las que pido perdón por haberlas comparado con esta gentuza).

   Por consiguiente, he aquí mi despedida, no sin antes dejar una serie de "regalitos" en este post. Ya que me han acusado de poner contenidos pornográficos sin razón clara, aquí les doy motivos para que al menos me acusen de una forma no falsa.

   htpp://asisesientenloshumanos.blogspot.com hecha el cierre, damas y caballeros. A mis queridos lectores espero poder seguir viéndoles en labitacoradesantaporla.wordpress.com a los "señores" de Blogger, les dedico  unos afectuosos saludos debajo del vídeo.

















Por mi puede seguir lloviendo, que yo ya tengo mi paraguas anti-hipócritas (anti-Google)

viernes, 7 de noviembre de 2014

Desde el Exilio (XXII) ¡Mójate!


     Seguramente muchos recordaréis la fiebre que hubo este verano con lo de echarse un cubo con agua helada por encima para, en teoría, solidarizarse con los afectados por la Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA o enfermedad de Lou Gehrig en Estados Unidos, o de Charcot en Francia). Esa fiebre también llegó a Panamá. Honestamente, consideré esa moda totalmente inútil si no iba acompañada de una donación económica a la asociación que aporta medios para el estudio de dicha enfermedad, pues, ¿de qué manera va a ayudarle a una persona el que yo me grabe haciendo el payaso mientras me tiro un cubo de agua helada encima y, “nominando” a otras personas a hacer lo mismo en 48 horas o que me paguen una mariscada en caso de no hacerlo, y luego subirlo a internet? (Eso es la deformación del "Ice bucket challenge" llamada "Legado de Tibu" que ya es el colmo de la burla hacia la persona necesitada)

     ¿Sinceramente? Teniendo en cuenta que en el país donde resido el agua potable no le llega más de un 40% de la población, dicho desperdicio de líquido se me antojaba además una falta de respeto hacia toda esa gente. Si quieres solidarizarte realmente, en vez de grabarte en vídeo mojándote, “mójate “ de otra manera: ya sea con tu tiempo y tus manos y talentos, o privándote de algún caprichito para poder dar ese dinero a causas que realmente ayuden.

     Eso es lo que hicimos a mediados de Septiembre en la parroquia San Pablo Apóstol de Panamá: acudimos al albergue para gente sin hogar “Madre Teresa” que llevan las Misioneras de la Caridad a poder echar una mano. Durante las semanas anteriores estuvimos aportando y recogiendo donaciones económicas, de ropa, juguetes y alimentos para poder aportarlos. Los que tuvimos algo más de disponibilidad, sacrificamos ese domingo de tiempo libre para poder dedicárselo a esas personas cuyas necesidades, como pudimos comprobar, iban más allá de lo material.

     Una vez al mes, las hermanas salen a las calles a la búsqueda de gente sin hogar; principalmente a aquella que no puede valerse por sí misma, no tienen nada ni a nadie; cuando les encuentran, les llevan a su hogar; un albergue sencillo, equipado con apenas lo básico para hacerse cargo de toda esa gente; la gran mayoría gente que tiene discapacidad intelectual o algún tipo de parálisis cerebral que les impide valerse por sí mismos.


Un poco desorganizados al principio
      Cuando llegamos, lo primero fue descargar las furgonetas de todo lo que llevábamos; la gente fue realmente generosa, pues llevábamos dos furgonetas llenas sólo de alimentos. Al principio, descargamos un poco a la buena de Dios, sin organización. Rápidamente nos dimos cuenta que si organizábamos una cadena, iríamos más rápido (tanta experiencia en el ramo de la logística, y cargando y descargando el autobús de los campamentos, se tenía que notar tarde o temprano), y las furgonetas se descargaron "en un pis-pas".

¡Mucho mejor así, hombre, dónde va a parar! Los chavales de confirmación dándolo todo.
   ¿El menú del día? Una comida típica Panameña: Sancocho, y unos dulces para todos. Una vez descargadas las furgonetas, y designados los "Chef" que ayudarían a los voluntarios que trabajan en la cocina, nos dirigimos a la misa.

¡Ese pedazo de coro de los sábados! No estaban todos los que
son, pero dieron lo mejor de sí mismos, y eso es suficiente.
     Aunque hay una persona que se dedica con su guitarra a acompañar las misas, ese día la gente del coro de los domingos se iba a encargar de ello. Por si acaso, yo llevaba mi guitarra en el maletero, y, en efecto, nos invitaron al coro de los sábados (compuesto por la gente del grupo de confirmación) a unirnos y hacer un sólo coro. Quedo una participación bastante bonita, aunque el guitarrista al que me tocó seguir, me hizo sudar (literalmente) para poder seguirle el ritmo sin perderme ni desentonar.



Llamada a comer. una de las hermanas
avisaba tocando la campana
     Después de aquello, tocó el trabajo duro de verdad: servir la comida y ayudar a los internos a comer. Había dos salones para separar a los más jóvenes de los adultos. Como vi que la mayoría de los voluntarios se iban al saloncito de los niños, decidí quedarme en el de los adultos. El panorama realmente amedrentaba: ¡sólo dos hermanas para dar de comer a unas 30 personas que no pueden valerse por sí mismas! ¿cómo pueden hacerlo diariamente sin desfallecer? Me quedo claro, clarísimo como el agua, que el amor a los demás es una fuerza prodigiosa que te hace llevar a cabo cosas que a muchos les desanimarían.

     "La primera en la frente", como se suele decir: me dispuse a acomodar a un muchacho extremadamente delgado y frágil en silla de ruedas; no tendría más de 22 años, aunque su cara parecía la de un anciano. Con una voz temblona me dijo "Tú vas a ser mi papá". Contuve las lágrimas como pude, y tratando con todas mis fuerzas que no se me notara temblor alguno en la voz le respondí: "No puede ser, yo ya soy papá, yo ya tengo un hijo", "Entonces me ayudarás a encontrar a mi mamá, sé que está ahí fuera buscándome". En ese momento, una de las hermanas se me acercó y me dijo que le encontraron hace muchos años, que sus madre le había abandonado a su suerte, y que desde entonces no hace más que pedirle a todo el mundo que le ayuden a buscar a su mamá, que seguro que está triste porque le ha perdido. No pude seguir ahí; le pedí a mi compañero Uribe que me sustituyera, que necesitaba ir al servicio.

Desde fuera no lo parece, pero a mi compi Uribe la situación también le superaba.
Aún así, tuvo una entereza enorme para ayudar.
     El siguiente caso me chocó también: un hombre de unos cincuenta y pocos, al que a veces le fallaba el pulso. "Me dieron una paliza en la cárcel y me rompieron las manos. Algo me hicieron, pues a veces el pulso me falla y no puedo ni agarrar la cuchara, los dedos no me responden". Le fui dando cucharada tras cucharada. El hombre de vez en cuando reía "¡Lo que es la vida! ¡Que a mi edad me tengan que dar de comer como si fuera un niño pequeño!". Cuando recuperó el control sobre sus dedos, quiso seguir comiendo por su cuenta "Ve a ayudar a otro, que ya puedo valerme yo. ¡Muchas gracias, y que Dios os bendiga!"

     
     Vi a mi compañera Nadia luchando con el que se nos antojaba el caso más difícil de todos. Este muchacho se comunicaba con chillidos; pasaba de momentos de calma en los que comía lo que le íbamos empujando con la cuchara (le costaba coordinar hasta para algo como lo que es masticar, y si le dábamos de más sin darnos cuenta, se atragantaba). De vez en cuando, estiraba totalmente el brazo y un chillido potentísimo inundaba la sala: "¡IIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIHHHHHHH!", era su forma de llamar la atención para que alguien se acercase a saludarle y darle la mano; entonces, la aferraba con fuerza (pero sin hacer daño) y no te soltaba hasta que quería cambiar de persona a la que saludar.

No se trata sólo de la ayuda material,
no se trata sólo de ayudarles a comer.
Dar ese cariño que les fue negado
también es imprescindible y vital.
     Hubo un momento que el chillido se hizo más ensordecedor; estiraba el brazo, quería decirnos algo, pero ni las propias hermanas eran capaces de saber qué es lo que quería. Me invadió una corazonada (supongo que fue el propio Espíritu Santo el que me impulsó, ese al que tenemos tan olvidado los cristianos), y sin pensarlo dos veces, me incliné y lo abracé. Su brazo extendido se cerró con una rapidez que nadie se esperaba "Tranquilos" le dije a toda la gente a mi alrededor que se sobresaltó ante un movimiento tan brusco "no me ha hecho ningún daño"... y en efecto así era. No sé cuanto tiempo permanecímos así; él emitía un sonido que no supe distinguir si era llanto o una risa tímida de felicidad, y yo permanecí en silencio. Me vino a la mente lo que hizo San Francisco de Asís con el leproso: no esconderse de aquella persona, si no acercarse, y darle un beso en la mejilla, re-humanizarle, devolverle ese calor y afecto humanos que todos tanto necesitamos. Esa era la clave: cualquiera puede dar una limosna o donativo y mirar para otro lado; cualquiera puede llevar comida e incluso ayudarles a comer, pero ¿cuantos están dispuestos a darles cariño? ¿Cuantos dispuestos a darles algo que también necesitan y no es tan material? ¿Cuanto cuesta dar un abrazo? ¿Cuanto cuesta el darle a una persona una dosis de afecto que tanto necesita y merece? Y más alguien que ha sido abandonado a su propia suerte por su familia, sabiendo que sus posibilidades de sobrevivir son prácticamente nulas. Una cálida oleada de ternura por aquel muchacho me invadió, y mi admiración por el trabajo de las hermanas creció aún más.

   "¿Señor José?" preguntó Éricka, una de "mis niñas" de confirmación a mis espaldas. Me separé del chaval y la miré: "Adelante. Sólo quiere un abrazo, sentirse querido. No tengas miedo, aunque cierra el brazo rápido, no hace daño". Se acercó con un poquito de reparo mientras él volvía a estirar el brazo, se inclinó, y la escena se repitió; "Es verdad, no me ha hecho ningún daño" dijo con la voz temblona por la emoción.

     Éricka se separó de él, había que terminar de darle de comer, y la sopa se estaba enfriando. También había una ración para nosotros, los voluntarios; pero, sinceramente, no me entraba nada en ese momento. Me excusé diciendo que había pasado la noche con problemas estomacales (Ya sé que mentir está feo y es pecado y bla bla bla... pero tampoco quería hacer el feo de despreciar un plato de comida hecho con tanto cariño con la excusa de "no tengo hambre")

Era un día especial, un día de fiesta para todos.
     Movido por la curiosidad, me acerqué al salón infantil, donde un payaso hacía las delicias de los más jóvenes. Disfruté viendo todas esas sonrisas, y por dentro me preguntaba cuantas veces podrían disfrutar de momentos como ese. Vuelvo a decirlo: es fácil ir una vez; cualquiera puede hacerlo. Pero la gente que está allí, lo hace a diario, no por "venazos de solidaridad" Ves toda esa necesidad, y ves a la gente que les cuida a diario hacerlo sin perder el ánimo, y con una sonrisa siempre en la cara para aquellas personas y te quedas pensando "¿Y por qué gilipolleces me amargo yo la vida?". Estando allí, recibiendo ese bofetón de realidad a la que tan ajenos somos en nuestro día a día, te das cuenta de cuán nímios se te antojan tus problemas cotidianos. Cada vez que alguna de las hermanas decían "Gracias", se me caía la cara de vergüenza. ¿Gracias por qué? ¿Por venir sólo un día? Las gracias las debería dar yo por haber gente como ellas en el mundo, dispuestas a dar todo de sí sin esperar nada a cambio; sólo por el mero deseo de amar al prójimo y hacerlo lo más tangible posible; por consagrar su vida a los demás, a los más necesitados, a esos que parece que a nadie le importan y que sólo saldrán en televisión en las noticias de relleno de los telediarios de Diciembre.

     Pero aún me esperaba una última sorpresa: la habitación de los bebés. ¡BEBÉS! Niños y niñas que contaban sólo meses de existencia y que habían sido abandonados igualmente por sus padres. Vi el rostro de mi hijo en cada uno de ellos, su indefensión, su soledad... crecí con mis padres, y si ya la situación de el resto de residentes y sus historias me había golpeado duramente en las entrañas, el ver a todos aquellos pequeños me terminó de derrumbar por dentro. Una cálida oleada de rabia por aquellos padres que se habían desentendido de sus hijos me empezó a bullir por dentro, y me costó mucho no estallar, pero no quería despertar a aquellas pequeñas criaturitas que tanta ternura nos estaban despertando a todos.

¿Que donde está Dios? Más claro no puede estar: en esta foto
está presente en todas partes y en todos sus protagonistas.
       "¿Donde está Dios?" Suelen preguntar muchas personas "¿Por qué permite Dios estas cosas?" es otra de sus preguntas. Muchos de nosotros nos solemos quedar sin respuesta ante ellas; pero miré a mi alrededor, y tuve clara la respuesta:

     Dios está aquí, tan cierto como el aire que respiro, tan cierto como la mañana se levanta... Dios está en cada una de las hermanas de la caridad que salieron a la calle en busca de toda esta gente, Dios está en cada uno de los voluntarios que colaboran desinteresadamente día sí, y día también; Dios está en cada uno de los habitantes del albergue, mostrándonos que el amor es una de las mejores herramientas de las que disponemos para hacerle la vida a los demás más bella y llevadera. Dios estuvo ese día en cada uno de nosotros, y también está en ti, querido lector, preguntándote qué haces tú para ayudar. Para construir un mundo mejor, hacen falta manos, muchas manos, y seguro que las tuyas harían un maravilloso trabajo. ¿Vas a dejarlas quietas viendo tanta necesidad? ¿Vas a excusarte en la inacción de los que más dinero tienen para no hacer tú nada al respecto? El criticar no ayuda ni construye; el actuar sí. Tú te mojaste con un cubo de agua, lo grabaste en vídeo y lo subiste a internet, yo preferí donar parte de mi dinero, sacrificar un domingo que pude emplear en quedarme en casa, dar un paseo, darme un baño en la piscina... para ir a echar una mano y repartir cariño. ¿Donde está Dios? ¿En tu cubo de agua, o en la ayuda desinteresada?





lunes, 5 de mayo de 2014

Yo tengo una cafetería

   Imaginad que tengo una cafetería en la que doy  desayunos, y a mediodía, suelo dar comidas. Es una cafetería pequeña, coqueta, pero con ganancias suficientes como para poder mantenerme a mí y a mi familia, y como para tener 3 personas atendiendo las mesas y un cocinero, los cuales tienen un salario más o menos justo (ya sabéis que eso es subjetivo, cobran por encima del salario mínimo de su sector, el cual está por encima del salario mínimo interprofesional; para mí es justo, ellos quisieran algo más).

     Un día, mis trabajadores se sientan conmigo a negociar, pues tienen un número "X" de peticiones que hacerme de mejoras en sus condiciones salariales. Tras una negociación en la que yo hago números con lo que nos da el negocio, accedo a darles un incentivo por asistencia al trabajo (lo cual ya de por sí era su obligación); es decir, si no faltan ni un sólo día al trabajo en toda la quincena, les voy a dar una bonificación. Hasta ese día, les daba un 50% de las propinas obtenidas; ahora me solicitan que divida el 100% de las propinas entre todos ellos, independientemente de su desempeño; como me parece bastante injusto, pacto con ellos que se queden con las propinas que les otorguen personalmente los clientes, pues al fin y al cabo, es un premio que le da el cliente al trabajador por un buen desempeño de su labor, y no es justo que Rosita, que está más tiempo mirando el Facebook por su móvil que atendiendo a los clientes, se lleve parte de las propinas de Marta, que se desvive por atender a los clientes de manera rápida y amable.

     Como veo que el negocio va viento en popa, decido ampliar el negocio, alquilando el local de al lado y reformándolo. Para ello, he de pedir un préstamo al banco. En el banco no me ponen demasiadas pegas, pues conocen mi negocio, lo bien que funciona, y el éxito que será su ampliación. ¿Qué sucede? Que tengo que presentar un aval; y como vivo de alquiler, y mi coche no llega a cubrir el préstamo, decido poner mi propia cafetería como garantía, mi única fuente de ingresos y que me pertenece.

     Ya sabéis que el banco no se va a esperar a que tenga ganancias para que pague las cuotas, si no que tengo que pagar desde el mes que viene, decido ampliar un poquito más la cuantía del préstamo para así poder pagar las cuotas con desahogo, y aprovecho para invertir en un café de mejor calidad que el que sirvo habitualmente a mis clientes, y contratar un seguro de salud privado concertado para mis empleados con mayores coberturas que el que teníamos.

     Resulta que Rosita, al ver que voy a ampliar el negocio, deduce que me sobra dinero, y que les estoy pagando demasiado poco, y así se lo empieza a decir al resto de sus compañeros. No llevamos ni un mes de obras de ampliación, cuando los trabajadores se sientan conmigo nuevamente a pedirme que les suba el salario al triple de lo que les pago, pues según ellos se merecen más, y yo me estoy enriqueciendo a su costa.

    Me siento, hago números, y resulta que cualquier incremento por encima del 15% del total que cobran actualmente, me supondría la ruina, y así se lo hago saber. Ellos dicen que no se creen nada de lo que digo, y que, o les incremento lo que me piden, o se declararán en huelga indefinida hasta que ceda a sus pretensiones.

     Les vuelvo a decir que es imposible, y más aún hasta que la ampliación de la cafetería no sea efectiva, que es lo que me garantizará el aumento de ingresos, y que, lógicamente, al tener más superficie que cubrir, tendré que contratar más personal, el cual tendrá las mismas condiciones que ellos, y cuyo sueldo ya estaba contemplado.

     No dan su brazo a torcer, y deciden empezar la huelga indefinida. Durante esa huelga, se plantan con pancartas, palos y piedras en la entrada del local, impidéndome no sólo abrir, si no que tampoco permiten que los obreros accedan a la zona de obras para continuar con la ampliación.

     Como no puedo abrir, no tengo clientes, y no tengo ingresos; sin embargo, no es culpa de los obreros que me están haciendo la ampliación, así que su sueldo tengo que pagarlo igualmente, al igual que las cuotas del préstamo. Durante este tiempo, sigo negociando con Rosita y la gente; y aunque he subido hasta un 22%, ellos no dan su brazo a torcer, y el tiempo va pasando...

     ¿Sabéis cómo puede acabar esto? Pues que habrá un momento en que yo no podré hacer frente a los pagos del préstamo, el banco me puede perdonar ciertos retrasos en el pago (con un incremento por penalización por pagar fuera de las fechas convenidas en contrato), pero habrá un momento en el que verán que no soy capaz de pagar, y, como todos sabemos, "la banca nunca pierde"; por lo que tarde o temprano acabará haciendo la ejecución de contrato de préstamo, y me embargará mi negocio, obligándome a despedir a todos los empleados, y quedándose la cafetería sin ampliar.

    ¿Qué os parece? Algo muy lógico y normal, y que le puede pasar a cualquiera, ¿no? Pues vamos a extrapolarlo a nivel nacional: Cambiadme a mi por el país de Panamá, la cafetería por el Canal, y a Rosita & Co por el SUNTRACS, y tendréis una visión de la situación actual por la que pasa el país:

     El país ha hecho una serie de inversiones en infraestructuras (Metro, hospitales, ampliación del Canal...), y aunque tiene una fuente de ingresos potente como es la explotación del Canal, no da para tanto, y, como cualquier país, empresa o persona, ha tenido que pedir un préstamo para la ejecución de las obras (incluyendo la ampliación del Canal, cuyo fruto le reportará un aumento en los ingresos, pero para ello, la obra tiene que estar terminada) Los señores de SUNTRACS han deducido que si el país tiene dinero para hacer tanta obra, entonces tiene que tener dinero para subir el salario a los trabajadores, y deciden pedir un aumento salarial del 200%. La patronal les hace saber que no es así, y que subir más allá de un 20% supondría el cierre de muchas empresas, pues las obras se contratan por un precio cerrado, y no se puede incrementar dicho precio. Dicho sindicato no da su brazo a torcer, y a pesar de estar negociando, y subir la patronal hasta un 25%, ellos deciden bajar a un 80%, aún a sabiendas de la imposibilidad de la consecución de dichas peticiones.

Obras de ampliación del canal de nuevo paralizadas
     A día de hoy, llevamos dos semanas de huelga indefinida en la construcción, teniendo paralizadas todas las obras del país. Como ya dije, por muy boyante que sea la economía de Panamá, no tiene dinero como para poder pagar tanto proyecto, y ha tenido que pedir préstamos para llevarlos a cabo, confiando en que el Canal ampliado dará ingresos suficientes como para hacer frente a los pagos de manera holgada. Y ¿qué tiene el país para presentar como aval? O aumenta los impuestos (y eso no se lo puede permitir el pueblo), para hacer frente a la deuda externa que se generaría, o pone el propio Canal como garantía. Llamadme agorero, pero la lógica me induce a pensar que es este último caso, así que Panamá podría perder no la posesión del canal, pero sí los ingresos derivados de este para hacer frente a la deuda; ingresos que dejarían de entrar en las arcas del estado, y que se podrían usar para fines sociales, mantenimiento de infraestrructuras, o fabricación de nuevas.

     ¿Apocalíptico? Puede ser, pero las posibilidades son más reales de lo que a más de uno le gustaría creer, y... ¿a quién creéis que habría que darle las gracias?


Así es como (en teoría) lucirá el nuevo juego de exclusas que actualmente se encuentran en construcción.

sábado, 18 de enero de 2014

Ser un hombre

     Durante mucho tiempo, he escuchado la expresión "Sé un hombre"; normalmente en películas, pero sí que es cierto que es una frase que, a fuerza de oírla repetidas veces, acaba insertándose en el castellano habitual que hablamos a diario.

     "Sé un hombre", dicen y repiten hasta la saciedad, pero ¿qué es un hombre?; o, dicho de otra forma: ¿Qué implica ser un hombre? Pues, bien, os añado aquí la descripción de La Wikipedia:

Hombre

El término hombre puede hacer referencia:
  • como primera acepción, a cada individuo de la especie Homo sapiens, sin distinguir si es varón o fémina,1 como por ejemplo en: «todos los hombres nacen libres e iguales en dignidad y derechos»; en esta acepción, y dependiendo del contexto o la materia, es sinónimo de los términos:
    • en Derecho, una persona física, como sujeto de derechos y deberes;
    • en Filosofía, un individuo, como unidad lógica indivisible; o
    • en Biología y Antropología, un ser humano, como integrante de su especie;
  • en la misma acepción anterior, puede ser usado como sustantivo colectivo como, por ejemplo, en «el hombre es bueno por naturaleza», y en ese uso es equivalente a:
    • en Filosofía y Derecho, la humanidad o el género humano, como el conjunto de todos los individuos;
    • en Biología y Antropología, la especie humana, como el conjunto de sus seres;
    • en Sociología y Demografía, la totalidad de la población mundial, el número de seres humanos que habitan el planeta Tierra en un momento dado;
    • vulgarmente, «la gente»;
  • un poco más ampliamente la palabra también se aplica a cualquier ejemplar del género Homo, que incluye a varias especies extintas de homínidos, como Homo nenderthalensis, Homo erectus, Homo ergaster... como por ejemplo en: «el hombre aprendió a dominar el fuego»;
  • incluso, aunque raramente, puede hacer referencia a cualquier individuo de la subtribu de los homininos en general, que incluye el género Australopithecus;
  • a un varón de la especie humana, de cualquier edad,2 por oposición a la mujer, como por ejemplo en: «las enfermedades cardíacas son más frecuentes en el hombre»;
  • a un varón adulto de la especie humana,3 por oposición al niño o incluso al joven, como por ejemplo en: «me crucé con un hombre vestido de uniforme»; en esta acepción es sinónimo de «señor», «sujeto»;
  • a un sociedad humana determinada y caracterizada de entre la totalidad del género,4 como por ejemplo en «el hombre del medievo tenía escasa esperanza de vida»;
  • a un varón dotado muy marcadamente de los atributos propios de la masculinidad,5 como por ejemplo en «Juan es todo un hombre»; en esta acepción puede ser sinónimo de «macho»;
  • vulgarmente, al marido o novio, en relación a su esposa o pareja,6 como por ejemplo en «mi hombre es muy atento y detallista»;
  • a un jugador participante en un juego de naipes o de otro tipo;7 y
  • además, también puede hacer referencia a:
    • Julio Martínez Hombre (1893-1945), un astrónomo y agrónomo español;
    • el juego del hombre, ombre, l'hombre o l'ombre, un juego de cartas de origen español similar a la zanga;8
    • la playa del Hombre, en el municipio de Telde (Gran Canaria, España);
    • el modelo de automóvil Hombre de la marca Isuzu; o
  • en cine, televisión y literatura:
    • a Un hombre (1967), película dirigida por Martin Ritt y protagonizada por Paul Newman;
    • a Hombres, hombres (1985), película alemana dirigida por Doris Dörrie;
    • a la serie de televisión Hombres (1997), creada y emitida por la emisora colombiana RCN Televisión;
    • a la miniserie El hombre (1999), emitida por el Canal 13 de Argentina;
    • a la canción «Hombres», del grupo Fangoria;
    • a los hombres, una de las razas ficticias creadas por el escritor británico J. R. R. Tolkien para su mundo imaginario de la Tierra Media; o a
    • Hombre, un personaje de ficción, protagonista de una serie española de historietas de ciencia ficción.

     Como supongo que el significado es algo demasiado general, he acudido a la antigua usanza: Al diccionario de la RAE:

     hombre.
(Del lat. homo, -ĭnis).
1. m. Ser animado racional, varón o mujer.
2. m. varón (‖ ser humano del sexo masculino).
3. m. Varón que ha llegado a la edad adulta.
4. m. Grupo determinado del género humano. El hombre europeo El hombre del Renacimiento
5. m. Individuo que tiene las cualidades consideradas varoniles por excelencia, como el valor y la firmeza. ¡Ese sí que es un hombre!
6. m. U., unido con algunos sustantivos por medio de la preposición de, para designar al que posee las cualidades o cosas significadas por tales sustantivos. Hombre de honor, de tesón, de valor
7. m. coloq. marido.
8. m. p. us. Persona que en ciertos juegos de naipes dice que entra y juega contra los demás.
9. m. p. us. Juego de naipes semejante al tresillo, de origen español, que se extendió por Europa en el siglo XVI.
~ bueno.
1. m. Der. El mediador en los actos de conciliación.
2. m. desus. El que pertenecía al estado llano.
~ de a pie.
1. m. Pluralidad de personas en cuanto representativas de las opiniones y gustos de la mayoría.
~ de armas.
1. m. desus. Jinete armado de todas piezas.
~ de barba.
1. m. desus. El que tiene entereza y serenidad.
~ de campo.
1. m. El que con frecuencia se ejercita en la caza o en las faenas agrícolas.
~ de capa y espada.
1. m. Seglar que no profesaba de propósito una facultad.
~ de guerra.
1. m. El que sigue la carrera de las armas o profesión militar.

     Pero he aquí que resulta que cuando la gente usa dicha expresión, no lo hace con esa idea, si no con la aviesa intención de retarnos a hacer algo que nosotros no queremos hacer, pero que, sin embargo, encaja con su noción de hombría y virilidad.

    Como si se tratara de un insulto, ninguno queremos ser "menos hombre", signifique lo que signifique eso. ¿Cómo se es menos hombre? ¿Siendo más bajito? ¿Teniendo menos barba? ¿"No teniendo pelotas" como dicen por ahí? O sea, que si tienes un cáncer testicular que implica que te tienen que estirpar las gónadas, ¿dejas de ser un hombre? 

     Ciertamente, es una cuestión que me tiene un tanto confuso; pero he llegado a la conclusión que, si para "Ser un hombre" tengo que hacer cosas que no me gustan o no quiero hacer para contentar a alguien, entonces llamará a la puerta del club de las poseedoras de vaginas para ver si me admiten.