sábado, 10 de febrero de 2018

La llorona

Tras ver la película de "Coco", me quedé prendado de un par de canciones. Una de ellas es "La llorona", de la cual, indagué un poco para saber su origen, y ver que la han interpretado diversos artistas, y cada uno ha ido haciendo sus modificaciones, yo me he animado a hacer la mía propia.
Espero que os guste la letra. He incluido los acordes

Lam                  rem                     lam
Bajabas al camposanto, llorona cuando yo
Mi
te vi (bis)
lam                            Sol                        Fa
¡Que bello pañuelo llevabas, llorona! que
         Mi
la virgen te creí (bis)
lam                  rem                 lam
Yo te seguí de lejos, llorona, tras un ciprés
Mi
me escondí (bis)
lam                    Sol                 Fa
Quería verte la cara, llorona, te quería ver
Mi
sonreír (bis)
lam                               rem                   lam
¿Qué tendrán los crisantemos, llorona que
            Mi
hay en el camposanto? (Bis)
lam                                    Sol
Que cuando los mece el viento llorona,
Fa                  Mi
parece que están bailando (Bis)
lam                rem                lam
¡Ay, de mi llorona, llorona de ojos azul
Mi
celeste! (Bis)
lam                          Sol                   Fa
Que cuando no me miran, llorona, me
                   Mi
hacen querer la muerte (Bis)
lam                     rem                     lam
Al ángel de un sepulcro, llorona, mis penas le
Mi
conté yo (Bis)
lam                      Sol                      Fa
¡Cómo serían de grandes, llorona, que
                   Mi
hasta aquel ángel lloró! (Bis)

lam               rem                 lam
¡Ay, de mi llorona, llorona! En este campo
Mi
de Lirios (Bis)
lam                      Sol                   Fa
Cúbreme con tu manto, llorona, que estoy
Mi
muriendo de frío (Bis)
lam               rem                  lam
¡Ay, de mi llorona, llorona! Este amor no
Mi
se indulta (Bis)
lam                     Sol                      Fa
Podría dejar de quererte, llorona, pero
    Mi
olvidarte ya nunca (bis)


lunes, 5 de febrero de 2018

Amores no correspondidos

   A la tierna edad de 6 años, en el colegio, me enamoré por primera vez de una chica; enamoramiento que se prolongó durante toda mi vida estudiantil en la ya extinta E.G.B (es decir, desde los 6, hasta los 13 años). Durante aquellos años, la admiraba así, como de lejos, en silencio, presa de mi timidez, sin atreverme a profesarle mis sentimientos; y sin embargo, sólo tenía ojos para ella. Podía quedarme mirando así como alelado su cara, sus expresiones, perder mi mirada en su pelo, sumergirme en sus ojos, embriagarme de su risa, y con eso me conformaba y me conformé durante años. No pedía más: era alegre de verla así, risueña y feliz, y la admiraba y amaba sin que ella lo supiera.
   Mas… ¡Ay, que la pubertad empezaba a asomar la patita ahí, a la vuelta de la esquina! No pude resistir más tanto silencio, tanta distancia, tanto el no saber ella nada, y decidí lanzarme; al fin y al cabo, el amor no es egoísta, y el no querer compartirlo, se me antojaba un tremendo egoísmo por mi parte; además, si alguien estuviera así de enamorad@ de mí, me gustaría saberlo. ¡Venga! Fuera miedos, fuera inseguridad; cojo carrerilla, un paso, dos pasos, tres zancadas, un salto para tirarme a la piscina y… Creo que lo que pasó después no se puede definir de mejor manera que con la expresión/paralelismo “no había agua”. Mentalmente, me había preparado para un rechazo; incluso para la tan dolorosa frase de siempre “podemos seguir siendo amigos”… pero no, un estallido de carcajadas seguido de una burla (o serie de ellas, ya no recuerdo bien; a partir de esa primera sentí caer un helado chorro de agua de decepción a lo largo de mi espalda que me hizo trasladarme mentalmente a kilómetros de aquel lugar, queriendo huir de esa horrible realidad) fue la respuesta que recibí. Cualquier herida física que hubiera tenido hasta aquel día, era una tontería en comparación al daño interior que sufrí ese día; fue como un desgarro por dentro. Y aún así, no podía dejar de quererla, me resultaba imposible no quedarme absorto mirándola, seguía queriéndola.
   Hagamos ahora un ejercicio de paralelismo: Pongamos a Dios en mi papel, y a las personas en el lugar de aquella chica. ¿Somos conscientes de ese amor inmenso, discreto y callado que Dios nos profesa? ¿Nos gustaría que nos lo hiciese saber? ¿Cuantos de nosotros no habremos reaccionado, al menos alguna vez, como esa muchacha hizo conmigo? Estoy seguro que más de alguna persona, leyendo la situación descrita, se habrá sentido identificada porque le habrá sucedido algo similar. Si sabemos de ese dolor lacerante que nos recorrió por dentro, ¿por qué provocarlo nosotros? Si hemos amado con esa ternura y esa intensidad nosotros, que somos un comino en comparación con Dios, ¡Cuán grande no será el amor que ÉL nos profesa en comparación! ¿Y vamos a atrevernos a rechazarlo, a reírnos, a burlarnos de quien nos ama de esa manera? Crueles, muy crueles seríamos si nos atreviésemos a ello. Y, sin embargo, al igual que me sucedió a mí, Dios no puede dejar de querernos; nos sigue amando así, incondicionalmente, con locura, y con una miopía selectiva hacia nuestros fallos y desdenes. ¡Cuánto, cuánto tenemos que aprender del AMOR (así, con mayúsculas)!

    ¿Qué pasó con aquella chica (seguro que más de uno se preguntará)? Actualmente somos amigos; tras unos años sin saber el uno del otro (en parte porque me vine con mi familia a vivir a Torrejón cuando cumplí los 15 años), recuperamos el contacto, y de vez en cuando charlamos, nos echamos unas risas, y compartimos fotos de nuestros peques. Porque ese es también un rasgo del Amor que Dios nos profesa y enseña: perdonar el daño que nos hayan podido producir, y hacer borrón y cuenta nueva.


miércoles, 24 de enero de 2018

Mes "Limpio" (Cuarta semana)

    Ecuador de la cuarta semana del mes "limpio"
    El cansancio acumulado empieza a hacer mella en el organismo; al parecer, sí que me son necesarios los suplementos al fin y al cabo; me cuesta horrores levantarme (pero por cabezonería, lo hago), llego al fin del día casi arrastrándome a casa, y no estoy teniendo energía para completar los 5 días semanales de entrenamiento. A eso le sumamos que, cuando estoy en mi semana del mes en turno de mañana, uso esa semana para no entrenar y descansar; como este mes ha coincidido con vacaciones, he seguido con mi rutina; así que puede que eso también influya. 
    La tentación de tirar la toalla y detener el "experimento" aquí es grande, pero sé que en semana y media estaré de mañana y tocará descanso, así que me digo "Una semana más, ten cojones y acaba el mes ya que has llegado hasta aquí"
    Hoy he llegado a superar en cinta los 2 km en 15 minutos (me han faltado 17 mts para alcanzar los 2,5 km), llegando a alcanzar los 15,6 km/h; ytras mucho tiempo, he vuelto a romper a sudar (llevaba 3 semanas sin hacerlo)
    Sólo una semana más...


                                                              #Nuncaessuficiente

martes, 5 de diciembre de 2017

Propiedades de la manzana

(Artículo copiado de El Mundo)

     Dice el refrán que  una manzana al día mantiene al médico en la lejanía. Según Mireia Elías, nutricionista del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), la manzana previene las enfermedades cardiovasculares y el cáncer, protege el cerebro, contribuye al fortalecimiento de la memoria y evita las caries.
     A pesar de los mitos que circulan, el consumo de esta fruta no ayuda a despertarse ni a conciliar el sueño, y tampoco existe ninguna diferencia en cuanto a las propiedades debido a su color o tipo (verdes, amarillas, rojas, Reineta, Golden…), “son todas muy parecidas”, dice Elías. La nutricionista afirma que la mejor forma de comerla es con piel, ya que es dónde se encuentra la pectina fibra natural que regula el intestino- y el ácido fólico –vitamina que contribuye al crecimiento de los músculos-. Sin embargo, advierte que primero siempre hay que lavarlas con agua -ya que pueden estar enceradas o contener químicos- pero nunca con jabones o lavavajillas, pues los componentes de estos productos podrían quedarse impregnados en la piel y ser peor.
     Uno de los beneficios de la manzana es que evita la subida de peso. Esto se debe a que regula los niveles de azúcar en sangre, tiene efecto saciante y posee propiedades diuréticasy depurativas. Además, es una buena aliada tanto en casos de estreñimiento como de descomposición, puesto que la pectina es una fibra soluble que regula el intestino, de forma que “actúa como laxante si hay estreñimiento o absorbe el exceso de agua cuando existe diarrea”, comenta Mireia Elías.
     De igual modo, la experta del IMEO expresa que “la pectina, el fósforo, la metionina y la cisteína -presentes en ella- ayudan a prevenir y a reducir el colesterol”, y que también “es muy beneficiosa para todo tipo de enfermedades renales por su contenido en cistina, arginina y ácido málico”. Así mismo, la manzana contiene flavonoides que actúan contra la acción de los radicales libres y limpian las arterias, ayudando a prevenir el cáncer, las enfermedades cardiovasculares y el envejecimiento. Por último, esta fruta también alberga quercetina –un antioxidante que potencia la memoria y protege el cerebro.

martes, 21 de noviembre de 2017

Enemigos íntimos

Querido enemigo íntimo que eres mi cuerpo:
     Te he sentido acechando, preparándote para acomodarte a mi rutina, y así tirar por tierra mi trabajo y esfuerzo. Lamentablemente para ti, ya somos viejos conocidos, y yo también te vigilaba, por eso he cambiado la rutina, descolocándote. Creías de verdad que me iba a relajar y dormir en los laureles al ver que no tenía las mismas agujetas que en ocasiones anteriores? Ingenuo! Eso es lo que me ha dado la voz de alarma sobre tu inminente ataque. Llevamos mucho tiempo librando está guerra; tú no me diste cuartel, yo tampoco lo haré.
#nuncaessuficiente

viernes, 17 de noviembre de 2017

Constancia y adaptabilidad

     La constancia a la que hacía referencia ayer, no está reñida con la flexibilidad y la adaptabilidad. Me explico:
     Hasta ahora, estaba yendo unas dos horas a entrenar 3 días a la semana. Pero las circunstancias en casa han cambiado, y ya no dispongo de tanto tiempo (para ser honesto, sí que podría, pero implicaría "cargar" a alguien con mis hijos, e ir al gym no es tan imprescindible e importante como otras cosas que sí lo son)
     Ahora dispongo de una sola hora (la primerísima del día), y hago que esa hora cuente y cunda; voy todos los días a entrenar, y he aumentado la intensidad en los ejercicios. Ahí es donde la constancia y la disciplina salen a la luz; no es plato de gusto levantarse a diario a las 5:00 AM ( y menos aún estando de vacaciones), pero por fin empiezo a
ver resultados y el fruto de tanto esfuerzo y sacrificio, y eso hace que renueve el empeño, aunque los haya que me llamen "loco" por ello
     Creedme, no adopté #Nuncaessuficiente a la ligera; se trata de un estilo de vida, de no conformarse e ir más allá. Pero de eso ya hablaremos otro día.

miércoles, 15 de noviembre de 2017

El desayuno de los campeones

- ¿Qué has desayunado?
- Café y tostadas. ¿Y tú?
- Hierro
- ¿En ampollas, pastillas...?
- En disco y mancuernas

Empieza tu viaje

Primer paso:
     Desnúdate frente al espejo y mírate en silencio durante varios minutos. No apartes la mirada, sostenla. Después, formula en voz alta la incómoda (pero necesaria) pregunta: ¿Te gusta lo que ves? En un 95% de los casos la respuesta es negativa. Segundo paso:
     Señala qué es lo que te desagrada y quieres cambiar sin dejar de mirar (sé que cuesta), y empieza a planificar cómo vas a hacerlo (no hacer nada NO es una opción si quieres cambiar aquello que no te gusta)
     ¡Felicidades! Acabas de dar los dos primeros pasos del camino, de ti, y sólo de ti depende si vas a emprender el viaje

martes, 10 de octubre de 2017

Dejar de contar

     He decidido dejar de contar los días, y hacer que estos cuenten. No es lo mismo, la diferencia es bien clara, al menos para mi:
     Cuando cuento los días, me hago esclavo de la rutina, como un preso que marca con palitos las paredes de su celda, como recordatorio de los días que lleva encerrado. No quiero eso; no quiero encerrarme en un dejar pasar los días todos iguales, similares entre sí, sin marcar diferencia.
    No, quiero dar una patada a los muros de esa prisión; hacer de cada día, a pesar de las rutinas diarias, algo diferente; gritar un "¡A la mierda!" bien alto y salir de ahí. Es por eso, que mi "Diario de un gordo" va a sufrir cambios en ese sentido, y voy a huir de ese ir diciendo en qué día me encuentro desde que empecé a tomármelo todo realmente en serio hace más de un año, y voy a centrarme en aquellas sensaciones que siento que realmente merecen la pena, y pensamientos y reflexiones que me ayuden, y que espero que a vosotr@s, desocupad@s lectores/as os puedan servir también