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lunes, 1 de septiembre de 2014

Estereotipos de los Españoles

(Artículos de "The Huffingthon Post")

 13 estereotipos de los españoles que no son verdad (FOTOS, GIFS)

Publicado: Actualizado: 
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¿Qué sabes de los españoles? ¿Cómo los definirías? Si le hicieses esta pregunta a un extranjero probablemente en su respuesta habría algún que otro acierto y muchos, muchos errores. Así lo pudimos ver el pasado mes de febrero en el artículo Spain, Land of 10 P.M. Dinners, Asks if It’s Time to Reset Clock, que publicaba el diario The New York Times y que iba cargado de tópicos.
Las series y películas extranjeras también ayudan a descubrir la imagen que tienen fuera de España de nosotros. En Noche y Dia, con Tom Cruise y Cameron Diaz, había toros corriendo por Sevilla y en Ahora los padres son ellos, Dustin Hoffman viajaba a España a aprender a bailar... ¡flamenco! (¿qué otra opción había?)
Ha llegado la hora de desmentir estos tópicos y aclarar cuáles de esos estereotipos NO son ciertos:
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1. Todos sabemos bailar flamenco y sevillanas
No, no es verdad. Ambos son bailes típicos del sur de España y ni siquiera en esta zona sabe bailarlos todo el mundo. En otras áreas del país hay otros bailes regionales (que tampoco sabe bailar todo el mundo). En Madrid es el chotis; en Galicia, la muñeira; la jota en Aragón y la sardana en Ponilandia, por citar algunos ejemplos.
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2. Nos gustan los toros
A algunos sí y a otros no. De hecho hay asociaciones antitaurinas a lo largo y ancho del país y en regiones como Ponilandia y Canarias están prohibidas las corridas.
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3. Somos vagos y dormimos la siesta a diario
Nos gusta atribuirnos la siesta como uno de los grandes inventos nacionales pero eso no significa que la durmamos a diario (¡ojalá!). A la hora que deberíamos estar dedicados a ello, la mayoría estamos en el trabajo. Nuestro horario laboral suele ser de mañana y tarde. Los más afortunados, que sí pueden dormirla, son las personas mayores (jubilados) y los niños pequeños (que aún no están en edad escolar).
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4. La paella es nuestra comida típica
No, es la comida típica en la Comunidad Valenciana. Cada zona tiene su gastronomía y sus propios platos. Si tuviésemos que elegir un plato nacional, ése sería sin duda la tortilla de patata.
sangria
5. Bebemos sangría constantemente
En realidad preferimos el vino o la cerveza, mientras que la sangría suele ser más popular entre los extranjeros. Los españoles la reservamos para cuando llega el verano.
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6. Comemos tacos
Que hablemos español como en México no significa que comamos la misma comida ni tampoco que cantemos rancheras. Al contrario de lo que se pensaban en Cómo conocí a vuestra madre y Modern Family, en España no hay mariachis.
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7. Tenemos el pelo negro, los ojos oscuros y la piel morena
Los españoles no son todos como Penélope Cruz ni tampoco como Antonio Banderas. Los hay con el pelo claro, de ojos azules y verdes y algunos tampoco se ponen morenos con el sol. Elsa Pataky también es española y no cumple el perfil de Penélope. Tampoco se adaptan los hermanos Pau y Marc Gasol ni el futbolista Gerard Piqué, novio de Shakira.
antonio banderas
8. Somos muy religiosos y vamos a misa con frecuencia
El repaso al santoral que Pedro Almodóvar dio cuando ganó el Oscar por Hable con ella y la devoción de Antonio Banderas por la Semana Santa malagueña han transmitido al mundo una imagen de España como país muy religioso. Y sí, el país está lleno de iglesias de norte a sur pero eso no es exactamente así. España es un país aconfesional con libertad religiosa en el quesólo un 13,2% de la población acude regularmente a misa.
madrid
9. Vivimos en Madrid y Barcelona
España tiene 47 millones de habitantes, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), y de ellos sólo 4,8 millones residen en estas ciudades. Esto supone un 10% de la población. El resto se reparten por otras ciudades del país siendo Valencia, Zaragoza, Sevilla y Málaga las siguientes en número de habitantes.
tomatina
10. Nos pasamos el día de fiesta
Es verdad: en España todo es motivo de celebración. Nuestro calendario está lleno de fiestas, algunas tan famosas como los Sanfermines o la Tomatina y otras menos internacionales como las fiestas patronales de los pueblos (aquí puedes consultar ese calendario), pero eso no significa que vayamos a todas. No tendríamos tiempo ni seríamos físicamente capaces. Por poner un ejemplo: la Virgen del Carmen (16 de julio) es patrona de los marineros y la festividad se celebra en casi todos los pueblos costeros del país.
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11. La Macarena es nuestra única canción
Los del Río lo hicieron bien (hay que reconocerlo) pero ellos no son los únicos artistas españoles que han tenido éxito internacional. De hecho La Macarena fue la tercera canción española en entrar en las listas de éxitos estadounidenses. Antes lo hicieron el Eres tú de Mocedades y El himno a la alegría de Miguel Ríos. Otros como Rocío Dúrcal, Joaquín Sabina, Julio Iglesias o su hijo Enrique también han conseguido hacerse un hueco en el panorama internacional.
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12. Hace muuuucho calor
Sí, tenemos buen tiempo pero no todo el año ni tampoco en todas las regiones. Mientras en el sur de España el calor está prácticamente garantizado desde que empieza la primavera y hasta que nos adentramos en el otoño, en le norte la cosa cambia. En Galicia, Asturias o Cantabria te puedes encontrar fácilmente con días de lluvia en verano (aunque no tantos como se tiende a decir) y en Madrid o Castilla-León te puedes enfrentar nieves y heladas en invierno. Calor sí, pero con matices.
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13. Rafa Nadal es nuestro único deportista
Estamos orgullosos de él. Nos gusta que gane torneos Grand Slam y que nos represente a nivel mundial, pero eso no significa que sea nuestro único deportista. Ni siquiera nuestro único deportista de éxito internacional. En este grupo también podríamos meter a los hermanos Gasol, Marc Márquez, Fernando Alonso o incluso la nadadora Mireia Belmonte.

13 estereotipos de los españoles que son ciertos (VÍDEOS, GIFS)

Publicado: Actualizado: 
Primeros desmentimos esos estereotipos que tienen los extranjeros sobre los españoles (ya sabes: que bailamos todos flamenco, que nos gustan los toros, que nuestra única canción es La Macarena...) y ahora toca hacer lo contrario. Reconocer cuáles de los tópicos más extendidos sobre nuestro país que SÍ son ciertos. Porque nos guste o no, algunos son reales...
1. Hablamos mal inglés
Lo tenemos que asumir: los idiomas no se nos dan demasiado bien. Y sufrimos especialmente con el inglés. Una de las razones es que en España vemos el cine doblado (no en versión original subtitulada, como en otros muchos países de Europa) y eso dificulta que hagamos oído y nos familiaricemos con las entonaciones. A esto se une, entre otras cosas, que tenemos un tremendo miedo al ridículo y eso nos impide a lanzarnos a hablar la lengua de Shakespeare. Según una estudio hecho por la OCU, nueve de cada 10 españoles siente vergüenza a la hora de comunicarse en este idioma.
2. Nos gusta beber...
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... y lo hacemos sin problemas y a todas horas. Pero eso no significa que seamos unos borrachos, más bien que el alcohol (especialmente el vino) forma parte de nuestra cultura. Porque, reconozcámoslo, tenemos los mejores caldos del mundo.
3. Y también comer
Podemos prolongar una comida de fin de semana con la familia hasta la hora de la cena. ¡Que nadie pase hambre ni se quede con sed!
4. Somos muy familiares
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La familia es lo primero. Para disfrutar de una cena o comida abundantes, para ir de fiesta o si, llegado el caso, tenemos que ir a los Oscar. Para una entrega así nos llevamos a nuestra hermana (Penélope Cruz), nuestra madre (Javier Bardem) o cualquier familiar cercano.
5. Tenemos muuuuuchos bares
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Solemos decir que hay un bar por cada habitante y no es tan exagerado como parece. Un estudio realizado por Coca-Cola en 2013 recogía que existe un establecimiento de este tipo por cada 132 habitantes. Es decir hay un total de 350.000 para dividir entre los 47,2 millones de habitantes del país.
6. Cocinamos bien (muy bien)
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Porque además de paellas, en España tenemos una gran rica y variada gastronomía. Gazpacho, pisto, cocido, empanada, pulpo, migas... y por supuesto, tortilla de patata. Además tenemos 171 restaurantes con estrella Michelín, de los cuales ocho tienen la máxima condecoración (tres estrellas).
7. Nos gusta darnos abrazos...
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8... Y damos dos besos cuando nos presentan a alguien
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También cuando nos despedimos. De hecho nos besamos siempre y lo hacemos de derecha a izquierda, justo al contrario que los franceses.


9. Hablamos muy alto
... A veces hasta podríamos decir que gritamos al hablar.
10. Gestionamos mal los horarios
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Empezamos el día muy tarde, comemos muy tarde, cenamos tardísimo y nos vamos a la cama más tarde todavía. Cuando en Europa ya llevan dos horas durmiendo, en España seguimos viendo la película de prime time o el partido de fútbol de turno. Porque los partidos de liga se programan en todos los horarios, incluidos los lunes a las 22:00 horas.

11. Somos impuntuales

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Por alguna extraña razón, no sabemos muy bien cuál, tendemos a llegar tarde a los sitios. Debe de ir en los genes.
12. Nos gusta el todo gratis
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El coste cero nos encanta. Allá donde haya algo gratis, allí estamos nosotros aunque no necesitemos ese algo para nada. Es algo genético: nos viene de los tiempos de Lazarillo de Tormes, la pillería y el engaño fácil es algo que nos apasiona y lo celebramos (aunque haya que hacer cola para llevarnos un simple chicle).
13. Nos encanta el fútbol
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Y prueba de ello son estas fotos de Madrid desierto durante la última final de la Champions League disputada entre el Real Madrid y el Atlético de Madrid en Lisboa. La capital se quedó totalmente desierta como ocurriera en 2010 cuando ganamos el Mundial de Sudáfrica. Luego están las encuestas: en 2008 —antes de uno y otro evento— un estudio realizado por el instituto 'IG-Investiga' recogía que más de la mitad de los españoles se declaraban aficionados al deporte rey.

sábado, 30 de agosto de 2014

¡Me cago en Microsoft, y punto!

    Mi historia de amor y odio con Windows:

     Compré un portátil con Windows 7, el cual no me iba mal, hasta que descubrí que ciertas aplicaciones hacían que se ralentizase. Ya sabéis que cuando compras un ordenador con Sistema Operativo instalado, no te dan el DVD con este por si necesitas formatearlo en algún momento (cosa habitual por otro lado).

     El caso es que cuando esto empezó a fallar más que una escopeta de feria, decidí pasarme a Linux. La verdad es que muy bien: puedo navegar sin problemas, e incluso el ordenador me responde más rápido y se cuelga menos; pero.... ¡Mierda! resulta que muchos programas que utilizaba no son compatibles con Linux, y los pocos juegos a los que dedicaba el rato, no funcionan en dicho SO; por lo que este verano decidí hacerme una partición con Windows.... ¡No veáis lo que me costó encontrar un Windows 7 original! Cuando Microsoft saca una nueva versión, quita todas las demás del mercado. ¿Cual es el problema? Pues que Windows 8 es la peor idea que han podido tener estos señores. Es una estupenda opción para dispositivos táctiles como tablets o teléfonos móviles, pero es una auténtica cagada para los ordenadores convencionales.

     Conseguí vía Amazon un Windows 7 original, y tras una tarde en casa de mi cuñado haciendo la famosa partición para poder arrancar desde un sistema operativo y otro, todo parecía ir sobre ruedas.

     ¿Qué me he encontrado? Que ahora los "señores" de Microsoft me dicen que el Windows 7 original que compré en Mayo, totalmente precintado y con su número de serie en el interior, no es original, que es una copia pirata (¡Y una mierda que os comáis, cabrones!), y automáticamente, me encuentro con que no puedo acceder a internet (sospecho porque ellos mismos me han capado el acceso a través de una de sus actualizaciones de equipo, de esas que te tienes que comer sí o sí cuando apagas el ordenador) Pero eso no es todo: cuando reinicio el ordenador desde Linux, me encuentro que este se ha quedado colgado y bloqueado, no pudiendo ni iniciar sesión, y teniendo que apagarlo a lo bestia (si eso se hace muy a menudo, se jode la respuesta del SO, teniendo que volver a formatear e instalarlo todo de nuevo.

     "Señores" de Microsoft, ¿En qué puto criterio se basan ustedes para 1º: entrar en mi ordenador así por las buenas, 2º: dictaminar que mi copia original con factura, precinto intacto, y número de serie es falsa y 3º: intervenirme mi ordenador PERSONAL, bloquearme el acceso a internet y trastearme en mi aparato DE USO PERSONAL para que su rendimiento baje?

     ¿Saben? Estoy encontrando poco a poco en Linux programas y aplicaciones desarrollados que hacen lo mismo que hacían los programas que usaba con su sistema operativo, por lo que muy seguramente, en breve purgaré mi ordenador de su producto, pues sus prácticas me resultan cada vez más delelznables; y tengan por seguro, que viendo el buen resultado de respuesta que me está dando Linux, no voy a dudar en recomendarlo a todo el que su programa le esté haciendo las mismas putadas que a mi ¡Qué coño! Incluso estoy dispuesto a enseñarles a utilizarlo.

    Así que me despido de ustedes con un ¡QUE LES JODAN! bien alto y claro

                                                                Firma: Un usuario cada vez más descontento con ustedes

martes, 26 de agosto de 2014

Confesiones de una esposa infiel del barrio

(Nota: podéis ver el original en este enlace http://www.huffingtonpost.com/2014/07/02/cheating-wife_n_5552071.html?cps=gravity )

   Soy una mujer de unos cuarenta y tantos cerca del final del proceso de divorcio, y soy yo la que fui infiel
   Siempre he odiado la idea de la infidelidad. Rastreros y mentirosos sacos de mierda que miraban sólo por sí mismos. Egoístas y egocéntricos que casi siempre eran hombres, con la excepción de la víbora típica de telenovela. Por supuesto, nunca una decente mujer casera de barrio como yo.
   Ahora que lo he experimentado por mí misma, a veces hay más de lo que se aprecia a primera vista desde fuera cuando se trata de infidelidad.
   Crecí con un padre infiel. Supe sin saber cuando era joven que mi padre engañaba a mi madre de manera habitual. Las discusiones delante de mi hermana y de mí, oscurecieron mi infancia y me llenaron de una inseguridad que no he superado hasta llegar a la edad adulta. Odiaba el engaño, y me juré a mí misma (y a mi marido) que nunca sería infiel.
   No justifico el engaño. Es tóxico para el matrimonio y la familia, inmoral y miope. Y aún así, hice lo que prometí que no haría.
   Mi matrimonio se desintegró lentamente a lo largo de 15 de sus 20 años. Mirándolo en retrospectiva, ahora comprendo los errores fatales y sé algo más. Pero a mis 20, cuando elegí al hombre con el que me casaría y que sería el padre de mis hijos, honestamente, no sabía lo que realmente significa ser compatible con alguien. No asimilé los factores que necesitaríamos tener en cuenta para fortalecer nuestro matrimonio en su etapas más oscuras.
   Estaba buscando en la superficie la cosas que nos gustasen o no, partido político al que éramos afines y nuestro gusto compartido por la comida italiana. Él era guapo, atlético y tenía un buen puesto de trabajo. Desafortunadamente,, la fachada era todo lo que había. Me casaba y no tenía un sólo amigo. No me preguntó por mi trabajo o mis amigos, a veces, no decía "adiós" cuando se iba de casa. No quería que saliéramos por la noche los dos solos.Decía que debería salir con mis amistades, pero cuando lo hacía, él nunca preguntaba a donde iba, con quien ni qué tal lucía. Me sentía ignorada.
   No era feliz, y sabía que nunca lo sería. Aún me digo a mí misma que es la decisión que yo misma tomé. Estaba casada, tenía dos niños pequeños y decidí que lo haría lo mejor que pudiese. No consideraba la idea de divorciarme. Lo que jamás se me pasó por la cabeza, es que estaría llegando al final de mi matrimonio cuando aún estaba dentro de él. Permanecía despierta en la cama por las noches llorando, preguntándome cuando mejorarían las cosas. Él estaba al lado mía en la cama, jamás me dirigió una palabra, nunca me rodeó con sus brazos, nunca me preguntó qué me pasaba. Nuestra vida sexual pasó de ser unos hitos memorables y obligatorios de auténtica intimidad, a algo completamente vacío. Me sentía increíblemente sola.
   Le hablé, le pregunté por qué, le pregunté qué era lo que me faltaba. Traté de hablar de distintas maneras: con tranquilidad, con ternura, de forma despreocupada, y furiosa. Le propuse ir a terapia de pareja, pero se negó. En alguna ocasión, hizo un esfuerzo, y eso ayudó a que recuperase las esperanzas que estaríamos bien. Pero las más veces él permanecía a la defensiva y decía que yo me lo había imaginado, que exageraba.
   Así que me volqué en mis hijos y mi trabajo, e ignoré mis propias necesidades. Lo hice durante mucho tiempo y continué poniéndome a mí misma en el último lugar en la lista de mis prioridades.
   Cuando engañé a mi marido, no fue algo que hubiese planeado. Sé que es lo que todo el mundo dice, pero es verdad, realmente no iba buscándolo. Una amistad con otro hombre creció hasta pasar a ser algo que no era sexo sucio, pero sí una renovación de lo que era sentir felicidad y esperanza. Evolucionó con el tiempo, y no estaba basada en la lujuria, si no en conversaciones, aprecio y comprensión; cosas que jamás tuve por parte de mi marido. Como le dije a mi mejor amiga, para ayudarte a entenderlo: a veces no sabes que estás tocando fondo hasta que no empiezas a remontar.
   Para quellas personas que dicen que no me esforcé, lo hice, durante buena parte de una década y media. Para aquellos que me juzguen, entiendo que están en su derecho a hacerlo. Vuelvo a decirlo: no defiendo el acto de engañar a tu pareja. Si hubiera sabido lo que iba a suceder, y hubiera sido lo suficientemente consciente de lo que iba significar, volvería atrás en el tiempo y pondría fin a mi matrimonio antes de que la infidelidad se materializase. Pero no me di cuenta de nada en su momento, incluso mientras me estaba sucediendo.
   Para mí y mi situación, realmente creo que era inevitable, y la única forma en la que esto iba a suceder.

martes, 15 de julio de 2014

Por una buena causa

Mateo 19,21 "Vende lo que tienes, y dáselo a los pobres. Así tendrás riqueza en el cielo. Luego ven, y sígueme"

   Esta lectura de la Biblia siempre ha sido demoledora para cualquiera de los que nos decimos creyentes; y es con la que los que nos critican más nos atacan.

     El caso es que me puse a pensarlo y.... ¿por qué no?   ¿Por qué no deshacerse de las cosas materiales en aras del bienestar de otras personas menos afortunadas?

     Los que me conocen, saben lo friky que soy, y lo que me gusta coleccionar cómics, películas, música... pero no puede ser que uno acumule y acumule cosas, critique a quienes critican pero no hacen nada, y hacer yo lo mismo que ellos (NADA). si yo quiero ser mejor que esas personas, si quiero realmente hacer algo, tener un gesto con quien no tiene nada, ¿no debiera yo también predicar con el ejemplo?

     Por ese motivo, he puesto en marcha la iniciativa de "vaciar" mi frikyteca. He puesto a la venta más dle 50% de las cosas que en ella habían a precios de risa (casi regalados) con un doble motivo: el de vaciarlo todo cuanto antes, y el de poder reunir el dinero lo más rápido posible.

     ¿Y qué voy a hacer con ese dinero? Aportarlo al comerdor Social de Torrejón de Ardoz, y a la APAP de Alcalá de Henares. Sé que no es mucho, pero quiero aportar mi pequeño granito de arena para poder ayudar.

     NO lo hago para que la gente me señale con el dedo y diga cosas buenas de mí. Lo hago por ayudar realmente, y ejemplificar que, verdaderamente se puede ayudar renunciando a esos pequeños placeres/vícios que todos tenemos.

     He dado el paso al frente, y he hecho algo. ¿Me vas a criticar, o me vas a imitar?

sábado, 7 de junio de 2014

"El Jueves" tocado y hundido



  • Medios Sustituida por otra con Pablo Iglesias

    Censuran una portada de 'El Jueves' con el Rey y el Príncipe Felipe

    Tras el cambio de portada, el núcleo duro de los dibujantes y viñetistas de la publicación ha decidido marcharse


  • "La revista está herida de muerte. El dueño de RBA por hacerle un favor al Rey ha conseguido todo lo contario"

  • Explicación oficial de la revista: "No estamos secuestrados y el tema de la abdicación se trata en páginas interiores"


El Jueves ha cambiado de portada in extremis. El grupo editorial RBA, al que pertenece la revista, ha decidido sustituir una primera página con el Rey y el Príncipe Felipe por otra en la que el protagonismo recae en Pablo Iglesias, líder de Podemos.
Con motivo de esta decisión, la publicación afronta la salida de firmas como las de Manel Fontdevila y Albert Monteys. Ambos ya lo han confirmado en sus respectivas cuentas de Twitter. Guillermo Torres, Manuel Bartual, Isaac Rosa, José Rubio Malagón, Paco Alcázar y Bernardo Vergara también ha renunciado. Según ha podido saber EL MUNDO, habrá más abandonos en el semanario satírico.
Portada definitiva de 'El Jueves' de esta semana.
Portada definitiva de 'El Jueves' de esta semana.
Tal y como ha adelantado eldiario.es(que comparte algunas firmas con El Jueves), Fontdevila se encargaba de crear la portada de esta semana, que por la noticia de la abdicación debía centrarse en la figura del Monarca. Sin embargo, en el último momento se ha frenado el lanzamiento en quioscos. Por este vuelco, El Jueves de esta semana no se ha publicado el miércoles, como siempre, sino el jueves.
El lunes por la mañana, tras el anuncio realizado por Mariano Rajoy de la abdicación del Rey, la directora Mayte Quílez llama a varios dibujantes para cambiar la portada y las páginas de actualidad. El equipo se puso a ello y ese mismo día, unas siete horas después, el trabajo está finalizado."Sin embargo, un responsable de RBA baja a la redacción y comunica que esa portada no puede publicarse y que el número no puede llegar a la calle", aseguran a EL MUNDO fuentes de la redacción.
RBA, contactado por EL MUNDO, ha declinado hacer declaraciones: "No tenemos nada que decir". Desde El Jueves se da oficialmente una sola explicación: "No estamos secuestrados y el tema de la abdicación se trata en páginas interiores". Estos portavoces de la revista argumentan el retraso de un día en los quioscos "por haber añadido nuevas páginas sobre la abdicación".
"Desde RBA se ha explicado a la redacción que no quiere temas monárquicos en la portada de la revista durante una temporada. No sabemos de dónde viene en principio esa orden, pero eso es lo que se comunica a la redacción. Que la Monarquía es un tema tabú en portada porque no interesa a la gente. Que se mantendrá sólo en las páginas interiores", afirma una fuente de la publicación. Cierto es que el número publicado no ha sido modificado en su interior.
Una vez marcada esa directriz, El Jueves optó por recuperar una portada centrada en Pablo Iglesias, el plan previsto para esta semana antes de que la abdicación del Rey acaparara la actualidad informativa. En la mañana de este jueves, 5 de junio, los teléfonos de la redacción de la revista no han parado de sonar con llamadas de colaboradores y dibujantes pidiendo explicaciones. Una vez que las recibían, iban comunicando su decisión de no continuar en la revista.
"RBA compró El Jueves hace siete años y desde entonces se ha notado su mano. Parece que no tenían muy claro qué tipo de producto compraban", añaden desde la redacción de la revista. "La revista está herida de muerte. El dueño de RBA quería hacerle un favor al Rey y le ha hecho un flaco favor".
No es éste el primer desencuentro de la revista con la Casa Real. En 2007, la Audiencia Nacional ordenó el secuestro de un número con una portada considerada "irreverente" y que reflejaba una caricatura de los Príncipes de Asturias manteniendo relaciones sexuales. Esa portada, al igual que esta censurada por RBA, fueron creadas por Manel Fontdevila, aunque la de los Príncipes fue dibujada por Guillermo.


    Honestamente, no me ha parecido que la portada fuese tan ofensiva como esta otra:
De todos modos, la revista ya empezaba a perder pegada; ya no tenía tanta gracia como antes; y me empezaban a chirriar sus dobles raseros.

   Aquí en Panamá la echaba de menos, pero cada vez esa extrañeza era menor debido a la caída de la calidad de sus chistes y el cada vez mayor número de páginas dedicados a la publicidad. 

   Lo siento por la revista, pero con esto ha dejado claro que es el principio de su fin.