domingo, 25 de abril de 2010

El pequeño Canguro


Nota: He querido con esta etiqueta que inauguro aquí con el nombre de "cuentos", el recuperar algunos que he tenido la suerte de poder leer o conocer. El siguiente, titulado "El pequeño canguro" lo oí allá por el año 1996, y me llegó bastante. ¿Cuantas mamás canguro hay por el mundo? Disfrutadlo

Un día el pequeño canguro sacó la cabeza por el agujero de la bolsa y dijo:
- Mamá, ¡qué grande que es el mundo! mamá, ¿puedo ir a ver cómo es?

- Ya te le enseñaré yo, no hace falta que salgas de la bolsa. Te podrías hacer daño, o encontrar malas compañías y exponerte a peligros innecesarios!.- dijo la mamá mientras acariciaba dulcemente su pelo suave - Yo soy una mamá responsable y decente.- El pequeño canguro suspiró, calló, y se quedó quieto dentro de la bolsa.

Pero el pequeño canguro crecía, se hacía grande, y cuando casi no cabía dentro de la bolsa, la mamá le ordenó:
- Te prohíbo que crezcas.- Y el pequeño canguro, que era muy obediente, paró de crecer en aquel mismo instante.

El pequeño canguro, desde la bolsa veía cosas y hacía preguntas a la mamá. Era un chico inteligente y todo lo encontraba interesante. Pero la mamá canguro estaba muy molesta porque no encontraba respuesta a las muchas preguntas que su hijo le hacía. Al final le dijo:
- Te prohíbo que hagas preguntas.- Y el pequeño canguro no preguntó nunca más.

Un día las cosas estuvieron a punto de arreglarse.El pequeño canguro, desde su lugar de observación, vio una cangurita preciosa.
- ¡Mamá!.- dijo - Me quiero casar con aquella cangurita

Una lágrima de dolor se resbaló por el ojo de la mamá canguro:
- ¡Ay!.- respondió la mama. - ¡Ya quieres abandonarme para irte con cualquiera! ¡Qué desagradecido que eres, con todo lo que he hecho por ti!. ¡Te prohíbo que te cases!.- Y el pequeño canguro no se casó.

Cuando la mamá cangura se murió vinieron a sacar al pequeño canguro de la bolsa de la difunta. Era un animal extraño. Su cuerpo era pequeño pero en cambio, tenía cara de viejo.

Cuando le dejaron en el suelo, todo su cuerpo se cubrió de un sudor muy frío
-¡Tengo miedo!- dijo - Por favor, ¿me pueden poner en el agujero de aquel árbol?

Y el pequeño canguro se pasó el resto de sus días mirando el mundo desde el árbol. De vez en cuando decía:
- Realmente, ¡qué grande es el mundo!
Lluís Folch i Soler (si no me han engañado, es el autor del cuento)

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