Hace ya unos 15 años que crucé por primera vez la puerta de Leroy Merlín Alcalá para trabajar allí . Era el 1 de Septiembre de 1997, y las dificultades económicas en casa hicieron que me incorporase al mundo laboral.
Antes de continuar, permitidme deciros que no voy a sacar trapos sucios ni a decir barbaridades en plan amante despechado, ni a revelar información confidencial, así que si estás leyendo esto en busca de alguna de las cosas mencionadas, puedes dejar de hacerlo ya, o prepararte para llevarte un chasco; lo siento, pero soy un caballero.
Durante los años 1997-1999 estuve trabajando en varios sitios, y alternando con la empresa que nos ocupa: Fuí manipulador de papel, de Metal, de Cristal, trabajé en las obras de ampliación del metro de Madrid, trabajé haciendo rollitos de primavera congelados, siendo mozo de carga y descarga, realizando trabajo en cadena... Fueron dos años muy duros hasta que al final en Leroy Merlín tuvieron un hueco para mí, y así, cuando 1999 daba sus últimos coletazos, y empezaba a salir con una muchacha de raíces Astur-Granadinas, fue cuando por fin me hicieron lo que tanto buscaba: mi contrato indefinido. Por fin se acabaron los nervios y la inseguridad de cuanto dinero podría llevar a casa; por fin habría un ingreso fijo más en casa.

Pero eso, en realidad, es secundario. El verdadero valor ha sido humano: He conocido infinidad de personas; gente a la que me enorgullece poder llamar "amigos" y gente que no está en mi lista de felicitaciones navideñas precisamente; gente que estuvo poco, y gente que aún sigue allí; gente de la que he aprendido, y gente a la que he enseñado. Si me dieran a elegir, elegiría volver a vivir todo esto de nuevo; pues, como ya dije en mi mail de despedida, todas las experiencias han servido para formarme y convertirme en la persona que soy hoy en día. De los éxitos aprendí a cómo conseguirlos; de los fracasos aprendí a cómo no hay que hacer las cosas. De las personas que aprecio adopté cosas que me gustaron y las convertí en parte de mí, así como de aquellas a las que quiero un poquito menos, aprendí a no repetir los actos que de ellas me desagradaron. Sé que a muchas de estas personas, si me las cruzo por la calle, se les dibujará una sonrisa en el rostro al reconocerme, sé que si las telefoneo, responderán la llamada; y que cuando vuelva a España, sacarán un momento de donde sea para tomarnos un café (o una caña, o unos batidos) y ponernos al día.
A toda esa gente, quiero darles las GRACIAS, así, en mayúsculas y de corazón, por lo que han significado tanto ellos como su paso por mi vida; por todo aquello que han dejado en mí, y por esa pequeña parte de mí que siempre les acompañará. Lo dicho una vez más, GRACIAS, GRACIAS también a aquellas personas que cambiaron su día de libranza para no despedirse de mí el último día que trabajé allí por que les apenaba despedirse, GRACIAS por que he entendido el motivo, y eso me va a hacer extrañaros un poquito más que al resto.
Y por último, GRACIAS a aquellas personas que estaréis aguardando mi regreso dentro de unos años. Por tod@s vosotr@s han merecido la pena todos estos años, y se me hace, en parte, más llevadera la despedida.
GRACIAS, y un fuerte abrazo a todos.




Estimado Josele, me congratulo de leer este post, ya que por tu redacción observo que eres una buena persona con la cabeza bien amueblada.
ResponderEliminarParticularmente puedo decirte que he sido y soy cliente de Leroy Merlín y siempre he sido tratado por su personal con una exquisita corrección.
Recibe mi cordial saludo.