sábado, 20 de octubre de 2012

Desde el exilio (IV)

   Buenas noches; son las 18:15 hora local, 1:14 en España. Hoy por fin nos han dado las llaves de nuestro apartamento en Panamá. Había hecho fotos y las había subido a Facebook desde el móvil, pero se ve que el cyberespacio es bien traidor, y se han perdido por el éter de ceros y unos.

   Definitivamente, este país no es tan barato como pensábamos inicialmente; sin ir más lejos, hoy hemos ido a comprar una sillita para llevar a Nico en el coche, y nos ha salido por la friolera de 129$. Aquí en Panamá NO es obligatorio llevar al bebé en una sillita, y por lo tanto estas no tienen homologación alguna; el niño puede ir en brazos perfectamente. Después hemos ido a comprar enseres de limpieza para el apartamento, y algunos alimentos como legumbres y demás. ¿Sabéis por cuanto sale la broma de un paquete de garbanzos? 2,25$. La mantequilla tampoco es barata, siendo la tarrina más pequeña de un valor de 1,32$; el galón de gasolina (apenas llega a los 4lts) está ya a 4,06$ la de 91 octanos; alquilar un piso ultra-cutre no baja de los 1000$/mes. Aquí no hay televisión pública, es por cable digital, y de pago, y el paquete básico te sale por poco menos de 26$/mes; y el internet de 5 Megas por las broma de 25,95$. Hemos ido a hacer la contratación, y al mes nos gastaremos entre las dos cosas la friolera de 58$ contando los impuestos y la WiFi.

   Los cereales merecen un párrafo aparte. ¡Carísimos! ¿Recordáis los "Frosties" de la casa Kellog's? Aquí se llaman "Zucaritas", y le mascota de los Choco Krispies no es el mono Coco... ¡Es un elefante!, pero lo peor ¡NO TIENEN "GOLDEN GRAHAMS"!, y como decía, el precio... ¡Casi 5$ el paquete! No me extraña la delgadez de la mayoría de los panameños, o que incluso la ropa la paguen a plazos.

   Los panameños son personas que viven al día; no suelen pensar en ahorrar, y en cuanto cobran (cada 15 días), corren a fundírse lo que les sobra de los plazos de sus compras. Por otro lado, no me extraña que no ahorren, ¡no pueden! imagináos esos precios cuando sus salarios rondan los 500$/mes. Uno de los puestos de trabajo que más me ha llamado la atención es la de embolsador en los supermercados: son personas que están a la salida de las cajas, que se encargan de meter tus compras en las bolsas de plástico dispuestas a tal fin (me sé de más de uno que es incapaz de abrir dichas bolsas, entre los cuales me incluyo, que lloraría de emoción al verlo), pues bien; esas personas, a pesar de tener que ponerse el uniforme del supermercado en cuestión, no perciben nómina alguna; viven de las propinas que los propios clientes les dan, si es que se la dan. Dicha propina suele oscilar entre 1$/1b o 1/2b. Una noche fuimos a hacer una compra, y en nuestra caja había un chaval con una discapacidad (en el corto espacio de la compra no pude distinguir si se trataba de síndrome de Down, o una parálisis cerebral, ¡Qué más da! Persona, ser humano, hijo de Dios, y mi hermano al fin y al cabo) y sonreí de forma un tanto agridulce: Por un lado me alegraba de la integración de que era uno más, que no se le hacía de menos, y que ahí estaba el chaval, al pie del cañón; pero por otro me entristecía pensar si el chaval a lo mejor no estará cualificado para un puesto mejor, y le estaban poniendo en ese puesto cuando a lo mejor estaba muy bien dotado para la contabilidad por ejemplo... no sé si me explico, pensaba que a lo mejor le infravaloraban al chaval. Vi que Portal le dio propina y entonces me comentó lo de la situación de los embolsadores, la cual desconocía, y me dijo: "No suelo dar propina, pero este chaval se la ha ganado a pulso, y le he dado más de lo que suelo dar por ello" No pregunté más.

   Hace un par de noches nos dimos cuenta que Nico se había quedado sin leche. Como Portal tenía que trabajar al día siguiente, resolví ir yo al mercado 24 horas que hay. Hay un paseo de unos 10 minutos a pie más o menos, pero era noche cerrada, el calor en la calle era insoportable, como para llegar al hotel y ducharme nada más entrar por la puerta, y además las calles no tienen apenas iluminación (recordad el post "Desde el Exilio" primera parte), por lo que me aventuré a coger el coche para ir. El trayecto en teoría es sencillo, pero... no me preguntéis cómo, pero el caso es que entre la poca iluminación, que tampoco conozco la zona tanto como me creía (una cosa es andando, pero al volante existen señales de "prohibido el paso", "prohibido girar a la izquierda/derecha", calles de un sólo sentido...), y que por las noches cierran muchas calles y accesos por obras y mantenimientos; total, que sin comerlo ni beberlo, llegué a la zona más deprimida del casco antiguo. Podría pasarme horas describiéndolo, y aún así no os podríais hacer una idea de cómo es la zona: la zona más civilizada, se parece un poco al barrio de la Latina de Madrid, y tiene ese aspecto en el que a un bohemio le gustaría perderse; pero a escasos metros te encuentras con una zona que asusta bastante más que el barrio de "la Chana" en Granada. La zona daba bastante miedo, y de noche, aún más. ¡Leches, para que me de miedo a mí a pesar de ir en un coche con las lunas tintadas y los seguros puestos! Tenía sueño, tenía miedo, y lo único que quería era salir de allí, y sin embargo, no paraba de ir en círculos entre las señales de tráfico y las calles cortadas. He intentado encontrar fotos de la zona, pero ni siquiera en internet las hay; he encontrado algunas que a plena luz del día lo dulcifican un poco, pero aún así, nos recuerda algo importante, el contraste tan marcado que hay en América latina, donde pasas del lujo a la extrema pobreza con tan solo cruzar la calle.





  Algo así pude ver ayer también desde la cristalera de otro edifico. Las fotos que veréis a continuación también son Panamá, son de la misma ciudad; y como podréis apreciar gracias al rascacielos con forma de tornillo, dolorosamente cerca de la zona donde estamos alojados ahora mismo. A lo mejor en las fotos no se ve bien, pero os adelanto que las "casas" las han hecho con bloques de hormigón, le han dado un enfoscado, y las han cubierto como buenamente han podido (chapa, uralita, tejas...) y sin embargo lo que rara vez falta, es la antena parabólica... Panamá, tierra de contrastes.

"Casas a medio construir, y zonas por donde ha pasado la escavadora

Lo de al lado son apartamentos de lujo, mientras las barracas constituyen todo un barrio.

Rodeado además de árboles, y dando a una de las carreteras principales

Y al lado fábricas, almacenes y apartamentos de lujo

Fijaos que rara es la casa que no tiene parabólica

Contrasta la ciudad de los rascacielos con el barrio de "casas bajas"

Esta foto no la veréis en ninguna agencia de viajes

Vegetación, lujo y desolación.

¿Cómo concilias todo esto?

Hice la foto del árbol para indicar que incluso en escenarios que pueden llegar a desolarnos, hay siempre espacio para la belleza, que no nos dejemos guiar por las apariencias.

Apartamentos de lujo, hotelazos, y la realidad abofeteándonos según nos asomamos a la ventana

Lo dicho, nada más cruzar la calle


El edificio de cristaleras es uno de oficinas

Apartamentos de lujo justo al lado

Se hacen incluso garages

Al loro con la picaresca, en esta casa hay un cartel de "Se Vende"




Acera de enfrente, este edificio estaba al lado de aquel en el que yo me encontraba

¿Compraríais esta postal?

2 comentarios:

  1. Sin palabras ... Me recuerda a las barranquillas de aquí. Es muy triste pero de unos años a esta parte nos estamos pareciendo peligrosamente a ellos, ya no existe la clase media: el rico ( los menos ), más rico y el pobre ( los más ), más pobre.

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  2. Que pena...me recuerda mucho a mi viaje a India...la riqueza y la pobreza comparten espacio tan agresivamente que te da hasta vergüenza...

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